lunes, 10 de noviembre de 2014

¿PRÓXIMO GIRO A LA IZQUIERDA EN GRAN BRETAÑA?

El “Nuevo Laborismo” perdió su esencia.
El continuismo de los Laboristas con las Políticas Conservadoras explica el ascenso de los Liberales.
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       Las elecciones en el Reino Unido que se celebraron en Mayo del 2010, independientemente del resultado (que favoreció al Partido Conservador), suponían un cambio de ciclo político. No solo por la emergencia del Partido Liberal Demócrata como opción de Gobierno –hasta ahora, el gran perjudicado de un sistema electoral mayoritario y muy caído en los últimos sondeos de 2014– sino también porque culminaron la era dorada del “Nuevo Laborismo” que llevó a Tony Blair al Poder en 1997. Visto en perspectiva, la llama de ilusión que despertó en sus orígenes es hoy apenas un rescoldo.                 .
      El “Nuevo Laborismo”, impulsado por Tony Blair, Gordon Brown y Peter Mandelson en los años 90, fue visto como referente por sectores de la Izquierda Socialdemócrata Europea que, tras la caída del muro de Berlín, buscaron inspiración en la llamada tercera vía. Las tres victorias consecutivas de 1997, el 2001 y el 2005 –sin precedentes para el Laborismo– confirmaron al renovado Partido como atractiva opción de Gobierno.                
       La ecuación promovida para su reinvención fue la siguiente:  las Políticas Económicas Liberales permitirían generar la suficiente riqueza para financiar las Políticas Públicas y crear cohesión social. Sin embargo, la crisis financiera y económica mundial ha dejado al descubierto la inquietante alianza del “Nuevo Laborismo” con el mundo de la Banca y las Finanzas. Los tibios avances producidos en el ámbito social no han compensado las ganancias y millonarios bonos repartidos entre el selecto universo de unos pocos.                
       La City Londinense se ha consolidado como el corazón financiero de Europa, pero a un alto precio para el proyecto Nuevo Laborismo. Los Bancos (el Capital Financiero) hicieron, durante la década del 2000, grandes fortunas y los banqueros y altos ejecutivos fueron bien recompensados al calor de un paraíso financiero sin límites ni controles. Pero en el mismo periodo las diferencias salariales aumentaron, consolidando al Reino Unido como uno de los países más desiguales. Mientras que en el 2000 la diferencia de sueldo entre los Consejeros Ejecutivos y el salario medio de un trabajador era de 47 a 1, en el 2009 fue de 81 a 1. Igualmente, la discriminación de la mujer en la City es clamorosa: la diferencia salarial entre hombres y mujeres es del 60% y la presencia femenina en los Consejos de Administración es casi anecdótica.
      La crisis económica y la explosión de la burbuja sobre la que el “Nuevo Laborismo” prometió hacer Justicia Social han puesto las cuentas del Reino Unido al límite. Fue difícil explicar, en la campaña del 2010, la inyección de dinero público a Bancos en apuros y cómo hacer frente al mayor déficit público que ha conocido el país en tiempos de paz. De hecho, los recortes serían tan drásticos que ningún Candidato habló de ellos con claridad.
      Esta época dorada del Capitalismo Especulativo en el Reino Unido también ha tenido otro efecto colateral importante: Como ha denunciado el manifiesto Citizen ethics in a time of crisis (Ciudadanos éticos en tiempos de crisis) promovido por The Guardian, la ética ha quedado desterrada del ámbito de las finanzas. Cualquier consideración moral ha sido secuestrada de los análisis económicos por los instintos animales del capitalismo salvaje. El escándalo del uso fraudulento de los gastos de los Diputados no ha sido más que la punta del iceberg de una concepción de la vida política y económica que ahora todos los Partidos prometen revisar.                 .
       A su llegada al poder, Blair aseguró que llevaría al Reino Unido al corazón de Europa. Incluso llegó a prometer un referendo sobre el euro. Su primer Ministro de Exteriores –el hoy fallecido Robin Cook– sorprendió a los observadores con el anuncio de la introducción de una «dimensión ética» en la Política Exterior. Pues bien, lo contrario ha sido la regla. Su adhesión incondicional a George W. Bush en el apoyo a la Guerra de Irak alejó al Reino Unido de Europa y boicoteó su emergente política exterior. No es casualidad que Cook, entonces Ministro para Asuntos Parlamentarios, dimitiera con un valiente discurso en contra de la guerra.                    .
      Ni entonces Blair ni después Brown han hecho nada por combatir las olas de antieuropeísmo en el Reino Unido, hasta el punto de que en la campaña de 2010 ningún Candidato se atrevió a hablar de Europa. Probablemente, la idea de Europa en el imaginario inglés está más dañada que cuando el “Nuevo Laborismo” accedió al Poder.                             .
       El Partido Liberal Demócrata, liderado por Nick Clegg, no es la solución a todos estos problemas, pero ha aportado frescura a la campaña. Es, precisamente, el continuismo de los Laboristas con las políticas Conservadoras lo que explica en gran medida su ascenso. Con su mortífera frase en el primer debate televisivo: «cuanto más discuten entre ellos, más queda claro que son lo mismo», Clegg ha volado por los aires los viejos esquemas del bipartidismo británico. Ha desbaratado la estrategia Conservadora                  que había impulsado a su Candidato, hasta hoy Primer Ministro, David Cameron como el nuevo Líder capaz de generar cambio; y desenmascaró a los Laboristas al afirmar que no daría su apoyo a su Líder Gordon Brown para ser Primer Ministro, si este quedaba atrás en número de votos. Esta vez, las combinaciones de Gobierno son más de dos.- (Fuentes: Carlos C. Urabayen,
Máster en Relaciones Internacionales de la UE por la London School of Economics; Periódicos “The Sun”; “The Guardian”).

       ¿Puede Gran Bretaña dar un “giro a la izquierda”?
      CONGRESO DE LOS LABORISTAS BRITÁNICOS.
       El  “Viejo  Laborismo”  encumbró  a  Ed  Miliband.  
         La aplastante derrota del “Nuevo Laborismo” de Tony Blair en las elecciones generales de 2010 ha resultado en un “Giro a la Izquierda” del Partido, que se expone a continuación.
       “El Candidato favorito de los Sindicatos logra una ajustada victoria frente a su hermano David, que acaparó el respaldo de los Diputados y militantes del Partido” (“The Manchester”, 25 de Sept. de 2010).
       Primero, unos instantes de incrédulo silencio. Luego, como no podía ser de otra manera, una ovación de gala. Así, casi estupefacto, recibió el Congreso del Partido Laborista Británico el anuncio de que Ed Miliband, el pequeño de los dos hermanos, había derrotado a David en el último suspiro de la carrera por el liderazgo de los Laboristas”(ibídem). El apoyo de los Sindicatos fue el elemento decisivo en el triunfo de Ed, que ganó el 50,65% de los votos frente al 49,35% de David, aunque éste obtuvo más apoyos entre Diputados y militantes.
      La victoria de Ed Miliband supone un giro a la izquierda del Partido Laborista y augura fuertes tensiones entre quienes creen que hay que desterrar a los libros de historia el “Nuevo Laborismo” y quienes creen que hacer eso equivaldrá a perpetuar a los Conservadores en el Poder.
 “Necesitamos un cambio. Hemos perdido la confianza de los electores”.
“El  nuevo Líder queda en posición débil  para resistir un giro a la izquierda”. 
“El último soñador de la Izquierda”; son las expresiones encontradas.  Pero  Ed Miliband da por enterrado el “Nuevo Laborismo”  británico de Tony Blair.    
      El hecho de que los Sindicatos hayan sido decisivos para darle el triunfo a Ed es quizá uno de los factores más preocupantes para el sector más centrista del Laborismo porque deja al nuevo Líder en posición débil y con pocas posibilidades de resistir las presiones de los Sindicatos para que dé un giro a la izquierda. Eso, que es en sí mismo perfectamente legítimo, es un problema en este caso porque el Candidato con más apoyos en los grupos parlamentarios laboristas en los Comunes y en el Parlamento Europeo y entre los militantes ha sido David Miliband.
      Este galimatías se debe al peculiar sistema de voto para elegir al Líder Laborista: un tercio de los votos corresponden a los Diputados, otro tercio a los militantes y el tercio restante a las organizaciones afiliadas, es decir, fundamentalmente los Sindicatos. Ninguno de los cinco candidatos obtuvo la mayoría absoluta en los llamados votos de primera preferencia, por lo que se eliminó al Candidato con menos votos y se adjudicaron las segundas preferencias de sus votantes.
      Ed Miliband no dio entonces muchas pistas sobre qué pensaba hacer para contentar a los electores desencantados, aunque significativamente citó la inmigración y la pérdida de poder adquisitivo como las principales preocupaciones de la gente. Homenajeó sentidamente a su hermano David, dedicó bonitas palabras al resto de candidatos, se acordó cortésmente de Tony Blair y Gordon Brown, pero pareció más bien renegar de su legado: “Hemos perdido las elecciones y las hemos perdido de mala manera. Mi mensaje para este país es este: Sé que hemos perdido la confianza, sé que estamos fuera de onda, sé que necesitamos un cambio”.
      “Hoy, una nueva generación ha comprendido el mensaje a favor del cambio”, añadió. “Estas elecciones significan pasar una página porque una nueva generación ha dado un paso al frente para servir al Partido y, con el tiempo, espero que también al País. Hoy empieza el trabajo de una nueva generación”, sintetizó. El Sistema Electoral es el que es y hay que aceptar el resultado; ahora el Partido tiene que unirse en torno al nuevo Líder declaró con cara de circunstancias uno de los Barones del Partido más comprometidos con el Nuevo Laborismo, Alan Johnson.
      Pero el problema para los Laboristas no sólo se reduce a unirse o no en torno al nuevo Líder: hay también importantes factores de aritmética electoral. Pese a perder muchos votos, los Laboristas apenas perdieron presencia en escaños en sus bastiones del Norte de Inglaterra; sin embargo, sólo controlan 49 de los 302 escaños del Sudeste de Inglaterra -excluido Londres- donde el trasvase de votos hacia Conservadores o Liberales alcanzó una tasa del 9%, según un análisis de la Consultora YouGov.
      El Partido tiene ya una posición dominante en la Gran Bretaña Norteña y Céltica. Incluso si mejora sus resultados en las próximas elecciones generales, no hay suficientes escaños en Gales, Escocia y el Norte de Inglaterra para que los Laboristas se aseguren una mayoría parlamentaria convincente. La clave para la recuperación está en las circunscripciones más disputadas del Sur y del Centro", sostuvieron los analistas Patrick Diamond y Giles Radice en un trabajo publicado por Policy Network, un Centro de Estudios próximo al Nuevo Laborismo.
      Y el triunfo de Ed Miliband y su esperado Giro a la Izquierda ilusiona hasta ahora a las Bases Obreras del Partido Laborista, pero está por verse que ayude a recuperar el favor de las desencantadas Clases Medias del Sur del País, en cuyas manos parece estar el destino del próximo Gobierno en el Reino Unido.
       Hoy, a cuatro años de distancia, los Laboristas marchan todavía por delante en los sondeos, a seis meses de las Elecciones Generales, en Marzo de 2015. El último sondeo, de «The Sun», les da un 36% del voto (33% Conservadores, 20% del emergente y eurófobo UKIP, y 6% para los Liberales de Clegg, en caída libre). Pero en Escocia el Partido está roto tras la dimisión de su Líder local, la prestigiosa Johann Lamont, que ha dado un portazo diciendo que no está dispuesta a ser «una sucursal de Londres». Sin ella la derrota puede ser sonada, con un gran trasvase de voto al Partido Nacionalista Escocés, crecido tras el referéndum. Escocia aporta ahora mismo al Partido Laborista 41 escaños, es uno de sus graneros de votos, lo que da fe de la gravedad de la amenaza, que Miliband negocia para revertir.  Para el ala más moderada del Laborismo, Miliband (44 años), un hombre con un extraordinario currículo académico en Oxford y la London School of Economics, “no conecta con el inglés medio”. Por la izquierda le exigen que se erija con rotundidad en paladín contra el ajuste fiscal y la política neoliberal del Premier Cameron y su Ministro de Finanzas Osborne”.  Parece, de todas formas, improbable que con las elecciones tan cerca se pueda relevar a Miliband, que fue elegido Líder de los Laboristas en 2010 al derrotar a su hermano David. (Fuentes: Walter Oppenheimer: “The Manchester”; Centro de Analisis Policy Network”; periódicos “The Guardian”; “The Sun”).-
 Colofón: 13 años en el Poder: La “Tercera Vía” y Tony Blair.   En 1997, Tony Blair desbanca al Conservador John Major tras una contundente victoria electoral (la más grande derrota de los Conservadores en  el siglo XX) e impone su programa político centrista que prometía poner fin a la política neoliberal del “Thatcherismo”. Durante su primer mandato se establecieron los Parlamentos de Escocia y Gales, y en 1998 se firmaron los Acuerdos de Viernes Santo entre el IRA y el Gobierno británico para poner fin al conflicto de Irlanda del Norte. En 2001, Blair logró su segunda mayoría absoluta, algo inédito para el Partido Laborista, y en 2005, la tercera. Pero el Gobierno de Blair no cumplió su promesa de cambiar el sistema Neoliberal y continuó con el ajuste fiscal y una amplia reforma privatizadora del Sistema de Salud del anterior Gobierno Conservador.

       Gordon Brown: La continuación de las políticas neoliberales y la decisión de apoyar la guerra de Irak al margen de la ONU, pasaron factura a Blair, y su ministro de Hacienda Gordon Brown le sustituyó como Jefe del Laborismo y del Gobierno en Junio de 2007. La lucha contra la inflación y el desempleo centraron su mandato. El 10 de Mayo de 2010 Brown dimitió tras sufrir un descalabro electoral.-

SUPER RICOS

          SUPER-RICOS
      Como en los Medios se le ha dado mucha publicidad a ciertas posibilidades de acuerdos económicos con instancias Gubernamentales y Empresariales de Gran Bretaña, queremos que los lectores examinen las circunstancias que la política socio-económica del actual Gobierno Conservador depara al Reino Unido. 
       “La brecha entre los super-ricos y el resto de la sociedad se ha disparado en los últimos años, siendo ello más notorio en el Reino Unido, donde el 1% más rico obtiene más ingresos que en el resto de ciudadanos de Europa”. Según el articulista Danny Dorling del Diario 'The Guardian' (Agosto de 2014), el 1% de la población más adinerada de Gran Bretaña ha amasado su fortuna a expensas del resto de la sociedad.
Entre el 1% de los más ricos no hay Médicos ni Profesores.
      En Inglaterra para ingresar al privilegiado club del 1% de las mayores rentas se necesitaría un ingreso anual mínimo de 160.000 libras esterlinas (unos 258.000 dólares). Según Dorling, hasta hace poco los Profesores y Médicos contaban con algunos de los mejores salarios en el país. Sin embargo, en los últimos años sus ingresos han sido superados con creces por los de Financieros, Administradores, Contables y Abogados de las grandes Empresas. Ahora incluso los mejores maestros y médicos son parte de la mayoría de la población que tiene que endeudarse para pagar las tasas universitarias de sus hijos.                 .
      Londres acoge al 1% más rico del mundo.
      En la capital británica reside la mayor cantidad de multimillonarios del mundo, que cuentan, al menos, con un patrimonio de 30 millones de dólares en activos, además de sus lujosas residencias. Según datos recientes de la Consultora Inmobiliaria Knight Frank, en Londres residen 4.224 familias multimillonarias, que se ven atraídas no solo por la historia de la ciudad sino también por el laxo régimen fiscal del Reino Unido.
Los super ricos ven a los pobres como una   especie inferior.
      Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Princeton,  EE.UU., las personas menos afortunadas son vistas como una especie inferior por los millonarios. En este trabajo participaron varios estudiantes, en su mayoría de familias acomodadas, a quienes se les mostró fotografías de personas sin hogar, y al ver las imágenes la reacción de los universitarios ricos fue como si se hubieran “tropezado con un cúmulo de basura”. Cuanto más grande es la brecha social, menor es la compasión que se manifiesta por los demás, indicaron los investigadores. 
 En los últimos años la desigualdad ha aumentado    vertiginosamente.
      Uno de los tópicos repetidos por las élites es que los empleados peor remunerados de una Empresa tienen suerte de contar con un trabajo gracias a la benevolencia del 1% más rico. Se dice que, al obtener más ganancias, la élite adinerada crea más puestos de trabajo (Teoría del Goteo), pero esto no ocurre en la realidad.
      Más impuestos reducirían la codicia.
      Para reducir la desigualdad en términos de riqueza es necesaria una Reforma Impositiva que debería introducir mayores impuestos al patrimonio y a los ingresos. Estas medidas ayudarían a contener la codicia de un pequeño grupo de personas que exigen mayor remuneración. El autor del artículo insta también a las Empresas a abstenerse de contratar o pagar salarios astronómicos a una o pocas personas solo por el hecho de ser reconocidas. Una distribución más equitativa de pago permitiría, por el salario de una o dos celebridades, que un grupo mayor de personas generase una mayor productividad para la empresa”, agrega.
Mantener la desigualdad es un castigo para los   pobres.
      El Gobierno Británico redujo el tipo máximo de gravamen del 50 al 45%, y ahora estudia otras medidas neoliberales que afectarían a los pobres. Según el articulista, estas disposiciones incentivarán los ingresos solo de un 1% de la sociedad británica. Otro 20% verá un ligero aumento de sus ingresos netos en los próximos años, mientras que todos los demás se empobrecerán.              
Los niños son los que más sufren por la reducción de gastos.
     De acuerdo con la información de Dorling, con el conjunto de medidas y recortes económicos en el Reino Unido, los hogares con niños serán los más damnificados. Como promedio, las parejas sin hijos perderán un 4% de sus ingresos netos; las parejas con niños los verán bajar un 9% y los padres solos se quedarán sin un 14% de sus ingresos netos.                          .
En algunos países del mundo la desigualdad 'se contrae'.
        A partir de 2005 la brecha de la desigualdad mundial se ha reducido, según algunas estadísticas. No obstante, Dorling sostiene que en estas estadísticas no se tomaron en cuenta la riqueza y los ingresos de los más ricos. A inicios de este año, un reporte de Oxford reveló que únicamente las 85 personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial.                              
      La concentración de la riqueza es insostenible.
      Para un sistema económico es dañina la concentración de la riqueza en unas pocas manos, asegura el autor del artículo. Anteriormente Economistas de Harvard y otras Universidades estudiaron las tendencias desde 1961 en nueve países con altos ingresos y notaron que, debido a la concentración de la riqueza en pocos sectores, su crecimiento económico fue lento.              .
Nadie sabe cuándo llegará la verdadera equidad social.
      Podemos notar un creciente desacuerdo, ira y cambio de actitud moral hacia los más ricos, pero el punto de inflexión hacia el fin de la inequidad aún está lejos, lamenta Dorling. De acuerdo con el articulista, la desigualdad económica es tan vil como el racismo; tan perjudicial en sus efectos para la sociedad y tan beneficiosa para un pequeño grupo de personas que creen que solo ellos deben tener más porque valen más.-

 Consecuencias de las  Privatizaciones  y las   Reformas Neoliberales en el Sistema de Salud Británico.
       El modelo de privatización de la Sanidad Británica parte de los fundamentos ideológicos planteados por Margaret Thatcher a final de su mandato y continuados por su sucesor en el cargo de Primer Ministro, John Major. Lo que en un principio se planteó como un modelo paradigmático de gestión sanitaria, terminó siendo un fracaso, pese a lo cual sus principios básicos siguen rigiendo la Sanidad Pública Británica.
              Camino a la Privatización.
      Los cambios efectuados en el sistema sanitario británico formaron parte de una serie de privatizaciones, que comenzaron durante una fuerte contracción económica vivida en dicho país durante los años 80. Geoffrey Howe (Diputado Conservador) se convirtió entonces en el principal defensor de la “gestión privada” como forma de lograr una mayor eficiencia en los servicios públicos.
      La influencia de las teorías de Friedrich Hayek (“Camino de Servidumbre”;Londres,1944) en la Primera Ministra era evidente,        y más cuando se introdujeron múltiples servicios públicos en la libre competencia de la feroz economía de mercado mediante la privatización. Esto fue así con Empresas como British Airways, British Telecom, Jaguar, Rolls Royce, etc…
      En principio se trataban de servicios alejados del Estado de Bienestar (Wellfare State), pero esto no impidió que se produjera cierto malestar público hacia la posibilidad de que se privatizara el Sistema Sanitario. Esta situación parecía inevitable desde que se aprobó el “Compulsory Competitive Tendering” (Licitación Competitiva Obligatoria), que suponía que los Gestores de los Servicios Públicos de Salud debían sacar a concurso servicios secundarios como la lavandería, la limpieza, la restauración o la conserjería; y ahora en 2014 ¡inclusive el Servicio de Ambulancias! El criterio generalmente se basaba en los precios y supuestamente las Empresas que querían mantenerse en los hospitales debían reducir sus márgenes.
      Ya con John Major como Primer Ministro (1990-97) se siguió avanzando en materia de privatización con el objetivo de seguir avivando la competitividad en la sanidad, además de seguir la fuerte senda de privatizaciones (National Power, British Rail, British Coal…). Por tanto, representó un paso más de la Ideología Conservadora Neoliberal de la época, orientada a la “libre economía de mercado”.
¿En qué consistió el nuevo modelo sanitario británico?
        Ya con algunos servicios hospitalarios privatizados, Margaret Thatcher publicó la hoja de ruta que seguiría John Major: “White Paper Working for Patients” (Libro Blanco de trabajo para los pacientes) en el año 1989, uno antes de dejar el Cargo. En este caso las teorías más radicales de Friedrich Hayek se modularon con las de la “Competencia Regulada” de Alain Enthoven. La ideología de los cambios se basaba en que la falta de competencia, aún en un servicio público tan esencial, producía problemas de calidad, productividad y rentabilidad.
      El paso que se dio fue el de proporcionar “libertad a la gestión hospitalaria”, ya que no dependerían directamente de las autoridades sanitarias locales, sino de criterios privados. Los Centros dispondrían de un presupuesto público que podrían utilizar para cubrir las necesidades de los pacientes de forma independiente.
      Esto extendió la competencia en materia de precios entre los proveedores de diversos servicios, por lo que muchos Centros se orientaron hacia la especialización, aprovechando la economía de escala que suponía mayor rentabilidad. Como resultado, los servicios menos habituales desaparecieron en ciertos casos o se atendían de forma poco adecuada por no ser muy rentables.
      La libertad de elección que se esperaba lograr con la competitividad dentro del sistema sanitario no fue la que se esperaba, pues muchos Centros realmente no competían entre sí por un servicio concreto, sino que se especializaban en diversas áreas, reduciendo la calidad en los menos lucrativos (o menos rentables según su coste o volumen).
      Todo esto supuso un gran aumento de los gastos de administración, pues la negociación, la contratación de servicios a los proveedores, el control de costes y otras gestiones absorbían muchos esfuerzos, así como mantener actualizadas las listas de espera de los pacientes que eran remitidos a centros especializados en sus dolencias, etc…
                        Un sistema fracasado.
      El modelo supuso el encarecimiento del sistema entre 4 y 5 veces su coste original, no solo por los costes indirectos ya comentados, sino porque las Empresas además de cubrir costes deben producir beneficios, que pueden rondar entre el 10 y 25% de la inversión.
      Como extremo podemos ver el ejemplo del Hospital Universitario Norfolk y Norwich, cuyos inversores obtuvieron una rentabilidad del 70%. Aún con esto, resulta difícil evaluar la eficiencia de la gestión privada pues en el mismo momento en el que se introdujeron se aplicó un nuevo sistema de revisión de cuentas.
      Hoy en día, el propio Partido Conservador –vuelto al Poder porque los Laboristas no cumplieron su promesa electoral de parar privatizaciones y reformar el sistema– que inició el camino de la privatización de la Sanidad Británica ha tenido que aceptar los grandes problemas del modelo. Se incrementó la afluencia en urgencias por la poca calidad del servicio en los servicios primarios y los costes en general fueron contrarios al objetivo que se buscaba en un principio. Pero aún así se continúa con la privatización, como ya apuntamos, tercerizando hasta el servicio de ambulancias como en los EE.UU.
      En 2009 el Ministerio de Sanidad Británico publicó un informe en el que se afirmaba que había aumentado la mortalidad en los hospitales, y los datos obtenidos del Strafford Hospital terminaron en escándalo, pues se calculó que entre 400 y 1.200 personas perdieron la vida en este Centro de gestión privada (NHS Foundation Trust) al primar el interés económico entre 2005 y 2009 (ya bajo un Gobierno Laborista). Se comprobó que la mayoría de las enfermeras no estaban lo suficientemente cualificadas, que los pacientes más críticos estaban a cargo de médicos sin experiencia (para pagarles menos) y que existía cierta arbitrariedad a la hora de establecer las urgencias. Todo esto produjo que el propio Primer Ministro, David Cameron (que actualmente sigue en el Cargo)pidiera perdón de forma pública.
      Ahora, al menos 8 centros más están siendo investigados ante las sospechas de mala gestión sanitaria producidas al superar de forma notable los ratios de mortalidad esperada, pero pese a esto, el Gobierno Inglés se ve abocado a realizar importantes recortes que seguirán afectando a su servicio sanitario.- (Datos extraídos de publicaciones del Periódico “The Guardian”).-


TEORÍA DEL GOTEO

LA “TEORÍA DEL GOTEO” NO SOLUCIONA        .            .      LA POBREZA.           
          Los Dirigentes más avanzados del Partido Colorado creen que en una economía basada en el desarrollo social la lucha contra los despilfarros y la corrupción debe ser intensificada, y que la empresa de tamaño mediano, industrial, comercial o artesanal, ofrece un campo natural a la innovación técnica y a la creación de empleos. Las PYMES cubren ya un buen porcentaje del territorio del empleo: abren así la posibilidad de satisfacer unas necesidades nuevas que se le escapan a la producción en masa, y contribuyen, finalmente, a mantener el equilibrio entre los medios rural y urbano, entre la ciudad y su periferia; lo mismo puede decirse de las COOPERATIVAS.
       Ahora bien, es necesario que nuestra economía crezca para darle empleo y un mejor nivel de vida a la población paraguaya. La urgencia de este requerimiento ha sido la excusa para que algunos mal intencionados planteen que la República debe primero progresar económicamente y que la actividad política debe quedar subordinada a las previas soluciones económicas. Pero entre Política y Economía no existe tal antinomia. Toda dirección económica tiene paralela una línea política consecuente con aquella. Si tomamos como meta de nuestras aspiraciones económicas mejorar la situación actual, si aspiramos a desarrollar nuestra economía, multiplicándola, el primer paso a dar deberá ser poner en ejecución un plan de crecimiento económico. Y este Plan solamente podrá ser llevado a cabo si recibe el apoyo político organizado de sus beneficiarios: los grandes núcleos nacionales de trabajadores, campesinos, profesionales, agricultores, comerciantes e industriales. Un plan efectivo de desarrollo económico sólo será llevado a cabo si sus Ejecutivos, ya desde el Poder, logran el respaldo político de las mayorías ciudadanas. Y esto es algo que en los más de doce meses de Gobierno aún no se ve ni se palpa en la opinión pública paraguaya.
       Debemos examinar ahora la excesiva concentración de la riqueza y sus consecuencias. Algunos afirman que la desigualdad de las fortunas no ha aumentado sensiblemente desde los años ochenta hasta el presente. Eso es negar las abrumadoras pruebas en contrario, es ignorar deliberadamente los indicios que nos suministran el aumento de la pobreza, la disminución del poder adquisitivo de las clases medias, la decadencia del ingreso medio asalariado, el rápido aumento del número de multimillonarios en paralelo con el número de los sin  hogar y los sin tierras, los máximos históricos de los tipos de interés y la exagerada especulación. La concentración excesiva de la riqueza representa un cáncer social que, en el mejor de los casos, sirve para mermar el nivel de vida general, y en condiciones desfavorables precipita las depresiones y, porqué no, la ingobernabilidad generalizada y aún Revoluciones. Opinamos que la excesiva concentración de la riqueza ejerce los efectos deletéreos siguientes sobre cualquier sistema económico:
1.-Favorece las absorciones de Empresas y la tendencia a la formación de Monopolios, siendo por tanto contraria a la libertad de empresa. 2.-Priva de incentivo a la laboriosidad y fomenta la especulación. 3.-Incrementa el endeudamiento interior. 4.-Favorece el aumento de los tipos de interés. 5.-Fomenta el déficit comercial. 6.-Socava la estabilidad del sistema Bancario. 7.-Acaba por desencadenar la depresión. 8.-Suele crear las condiciones para que se produzcan disturbios violentos.
      No escribimos esto como profecía, sino como aviso, dentro del espíritu de un Thomas Jefferson cuando advertía a la opinión pública francesa, precisamente cuatro años antes de la Revolución, “que la extrema concentración de la riqueza en aquella sociedad acarrearía las más graves consecuencias”.
       La ideología económica de la corriente Neoliberal dice que, si bien es cierto que la disparidad de las fortunas puede ser algo injusta, al menos es conveniente para la prosperidad económica. Como dijo John F. Kennedy en aquellos dorados años ’60 para los EE.UU.: “cuando la marea sube, todas las barcas flotan”. ¿Acaso no están mejor las riquezas en manos de hábiles y osados empresarios, capaces de generar inversiones y de crear puestos de trabajo? Como veremos, uno de los puntos centrales de estas ideas es la “Teoría del goteo” o “Capilaridad descendente”. La “Teoría de la Capilaridad descendente” dice, sencillamente, que no se debe poner trabas a los hombres de negocios en su afán de acumular riquezas, porque la prosperidad se irá difundiendo luego gradualmente, a partir de los ricos, para beneficiar a las demás capas de la sociedad. Tal teoría sostiene que, cuanto mas ricos sean los ricos, más invertirán y más y más oportunidades de trabajo se crearán en consecuencia. Por tanto, la codicia es buena para la sociedad y el bienestar económico de la Nación. Esta es la teoría que inspiró la “Economía de la Oferta” de Ronald Reagan en los años 80 llamada también "Reaganomics" (Reaganomanía).           A esta idea se la denomina también “Teoría del Goteo” y a los partidarios de la misma los “cuentagotas”. Como ya dijimos, la doctrina del “goteo” o “capilaridad descendente” busca su justificación moral en la afirmación de que los potentados reinvierten continuamente su dinero y crean puestos de trabajo. Nada más lejos de la verdad, sin embargo. Los muy ricos son principalmente especuladores, no inversores. Y ¿es verdad que las grandes Compañías crean muchos puestos de trabajo? Se trata de otro mito que ha prevalecido a través de los años, y que ha sido refutado por David Birch en su libro Job creation in America (“Creación de Trabajo en America”; Free Press, Nueva York, 2007). Su conclusión es que casi todos los puestos de trabajo nuevos se han creado en Empresas de menos de veinte empleados: los pequeños empresarios, procedentes de las clases medias, son los verdaderos inversores y los que hacen verdadera demostración de iniciativa. Los muy ricos se limitan a especular sobre negocios ya existentes. Además el estudio de Birch confirma que las pequeñas y medianas empresas (PYMES) ofrecen  más seguridad en el empleo que las grandes Compañías.
        Pero por el momento y lo más urgente para iniciar una mejor distribución de la riqueza en el Paraguay es la puesta en marcha de una auténtica REFORMA TRIBUTARIA que quiebre, o por lo menos reduzca el Poder de la PATRIA FINANCIERA que ni siquiera paga impuestos, y dé el estímulo a la formación de un “Empresariado Schumpeteriano” base de la ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO y que ha hecho grandes a las potencias Occidentales.-


domingo, 2 de noviembre de 2014

EL PAÍS COMO EMPRESA

EL ESTADO Y EL PAÍS COMO EMPRESA
El País es como una gran Empresa, donde el gran producto   es la gente”(Pte. Horacio Cartes).
       Los valores éticos que inspiran la generación de riquezas se originan en la cultura, término que equivale a “cultivar”, como en la agricultura, que significa “labrar el suelo o el terreno”. Las culturas generan productos dentro de las naciones, las sectas o los grupos, y cada vez más dentro de las organizaciones incorporadas por la industria. Las características del trabajo llevado a cabo por dichas organizaciones dependen de los valores perdurables de sus respectivas culturas tanto como en una época dependieron de los valores de sus fundadores. En cualquier cultura, la estructura profunda de las creencias (que se expresa en la ideología) es la verdadera “mano invisible” que regula la actividad económica y política. Estos principios o valores culturales son el fundamento de la “identidad nacional” y la fuente de las ventajas –y de las desventajas– económicas y sociales de un país.
       Ahora bien, para dilucidar si un País –y su Estado– puede  ser considerado y manejado como una Empresa debemos tratar de comprender de qué manera los valores culturales influyen sobre las alternativas económicas y políticas, para lo cual antes debemos analizar más profundamente  los procesos mediante los cuales se construyen los sistemas de valores, es decir: ¿Cómo formulan las organizaciones las ideas necesarias para generar los sistemas que producen bienes y servicios, y que son la base de la actividad económica que sustentan a su vez el bienestar de la población, base de la gobernabilidad política? Para ello hemos identificado siete procesos valorativos fundamentales sin los cuales las organizaciones generadoras de riqueza y gobernabilidad no podrían existir  (Nos basamos en parte en Charles Hampden-Turner y Alfons Trompenaars:“The Seven Cultures of Capitalism” [La Siete Culturas del Capitalismo] Doubleday, N.Y, 1995).
1.    Establecer la reglas e identificar las excepciones: En todos los rubros del  comercio las Empresas necesitan crear reglas, códigos, procedimientos y rutinas y a no ser que una Empresa renueve continuamente sus reglas, métodos y normas, se encontrará fabricando productos desactualizados para las expectativas de los consumidores (que es lo que verdaderamente importa) y superados por la competencia. En cambio, la “integridad” del Gobierno de un Estado depende en gran parte de cómo se concilie el universalismo (las reglas de la amplia mayoría) con el particularismo (las excepciones especiales de los ciudadanos que componen el pueblo de un País). Y la pregunta que se impone es: ¿debería imponerse la Regla General que favorece a las Empresas (aunque más no fuera de una manera imperfecta), o dicho caso debería ser considerado sobre la base de las cualidades únicas del pueblo, sin tener en cuenta la norma? (Talcott Parsons y Edward Shils, célebres Politólogos:“Toward a General Theory of Action”[Hacia una Teoría General de la Acción]; Cambridge, Imprenta de la Universidad de Harvard, 1951).
2.    Análisis e integración: Es necesario para todas las Empresas analizar sus productos y operaciones en busca de posibles defectos y mejoramientos. Si es necesario se debe reconstruir el conjunto a fin de mejorar la configuración, el diseño y la organización del sistema, pero una vez tomada la decisión por los Ejecutivos, el personal obedece, sin que haya que someterlos a Parlamentos o estar sujetos a marchas o manifestaciones como lo está el Gobierno de un País. ¿Son más eficaces los Gobernantes cuando actúan como Gerentes analizando un fenómeno en sus partes (hechos, detalles, tareas, números, unidades, temas) o cuando integran y configuran dichas partes en pautas, relaciones y contextos más generales con la opinión pública?
3.    Individualismo versus Comunitarismo: ¿Es más importante centrarse en el mejoramiento de cada Individuo, de sus derechos, motivaciones, capacidades y actitudes; o se debería prestar más atención al progreso de la Organización como Comunidad a la cual todos sus miembros están comprometidos a servir? (Emile Durkheim: “The Division of Labor in Society [La División del Trabajo en la Sociedad”]”; Harper & Row; N.Y., 1960). Es una condición implícita para el éxito de una Empresa que la iniciativa y el esfuerzo individuales se utilicen disciplinadamente y sin discrepancias en bien de la organización; en ese sentido el éxito depende de cómo se concilie y discipline el individualismo del personal, los inversores y los consumidores, con el comunitarismo del sistema; no hay un equilibrio entre los derechos y las obligaciones, ni son recíprocos los beneficios entre la sociedad y el individuo, como debe buscarlo el Gobierno del Estado.(La idea de que la prosperidad y eficiencia de una sociedad es función de la “sinergia” establecida entre los individuos y la comunidad se atribuye generalmente a Ruth Benedict. Esta autora es ampliamente citada en el trabajo de Abraham Maslow:“Sinergy in Society and the Individual [Sinergia en la Sociedad y el Individuo]”; publicado en el “Journal of Individual  Psychology”, Vol. 20, 1964).
4.    Orientación interna versus orientación externa: ¿Cuáles son las pautas más importantes para la acción: nuestras opiniones, decisiones y compromisos orientados hacia el bien de la organización misma (Empresarial o Estatal), o los indicios, requerimientos y tendencias del mundo exterior a los cuales nos debemos ajustar? (H. Ozbekhan:“Systems in Theory and Practice”[Sistemas en la Teoría y la Práctica]; págs. 123-230; Haffner, N.Y., 1971). El Estado debe defender al País de influencias perniciosas y avasallantes para la soberanía venidas del Exterior; pero la Empresa, que solo busca el lucro, no puede rechazar cualquier idea que signifique “no inventado aquí” pues no podrá operar ventajosamente durante mucho tiempo. ¿Puede la Empresa conciliar de algún modo la orientación interna con la orientación externa, las cosas que “son beneficiosas aquí” con las que han sido introducidas desde fuera en esta era de Globalización?
5.    Celeridad y Planificación: Una Empresa debe cumplir sus tareas con celeridad en tanto que un Estado debe planificar a largo plazo como lo revelan el éxito de los “Planes Quinquenales” Suecos y Chinos a través del tiempo. “De Gaulle actúa como si fuese eterno” decían los franceses de aquella “Quinta República” que los catapultó de nuevo como Potencia Mundial y colocó entre las 7 Naciones mas ricas del mundo (G 7). La Empresa, “para llegar primero al mercado” exactamente con lo que requieren los consumidores, es necesario que armonice el “tiempo secuencial” con el “tiempo sincronizado”. La capacidad de generar lucro, riqueza, depende de la conciliación de ambos factores, o sea, de la sincronización de procesos cada vez más rápidos. ¿Es más importante hacer las cosas con rapidez, en el lapso más breve posible, o –como lo hace generalmente el Gobierno de un País– sincronizar los esfuerzos de modo de coordinar la labor con los actores sociales?(T.J. Coottle:“The Location of Experiencie: A Manifest Time Orientation”[La Ubicación de la Experiencia: Una Manifestación de Orientación en el Tiempo]; publicada en “Acta Psychologica”; págs. 129-149; N.Y., 1968; y G. Gurvitch, Reidel, y Dordrecht: “The Spectrum of Social Time”[El Espectro del Tiempo Social]; Crane Russak, N.Y., 1985). 
6.    Seleccionar entre los individuos de éxito o políticos meritorios: Todas las Organizaciones Empresariales requieren para su funcionamiento eficaz reconocer y conceder una posición y un status respetable a aquellos individuos que han logrado progresos en beneficio de la Empresa pero la definición de cuáles son los logros de mayor mérito deber ser formulada por la Empresa. En cambio, para el Gobierno del Estado la capacidad para generar valor depende del trabajo por la integración social del status adquirido con el status adscrito en la Comunidad  Nacional, es decir: ¿La posición o status de los Altos Funcionarios Públicos depende de lo que hayan logrado y de cuál haya sido su rendimiento (como en la Empresa privada), o de algunos otros factores importantes para el Estado como la experiencia, el sexo, la formación intelectual, conocimiento de la función estratégica, la capacidad potencial? (Esto es un punto central de la Teoría de la Modernización”, que insistía en que el “status adquirido” es crucial para el desarrollo y en cambio el “status adscrito” es un impedimento. Esta distinción fue hecha originalmente por Ralph Linton:“The Study of Man”[El Estudio del Hombre]; E.Cl: Prentice Hall, 1965).
7.    Igualdad versus Jerarquía: ¿Es más importante que se considere a los Funcionarios o Empleados como iguales a fin de obtener de ellos lo mejor que puedan dar, o se debe poner el acento en la opinión y autoridad de la Jerarquía que los evalúa? Sin duda, tanto el Estado como la Empresa necesitan brindar a sus Funcionarios o Empleados “igualdad de oportunidades para hacer contribuciones valiosas”. Si esto no se hiciera, las sugerencias e ideas jamás podrían ser reconocidas en provecho de la organización Estatal o Privada. Sin embargo, en la Empresa privada impulsar cada idea presentada por cada empleado puede constituir un obstáculo y demorar las decisiones. El Estado tiene más amplitud de miras y tiempo para una evaluación crítica que combine y coordine su aplicación. Pero debemos convenir en que la “integridad” de la organización, Estatal o Privada, depende del equilibrio entre la necesidad de que haya igualdad de  oportunidades y una Jerarquía para evaluar los méritos de las contribuciones de cada cual. (Observación: Ésta y las otras seis distinciones se pueden encontrar también en la Literatura Antropológica acerca de los valores relativos; en especial F. Kluckhohn y F.L. Strodtbeck:“Variation in  Value  Orientation”                                    [Variación en el Valor de la Orientación]; Greenwood Press; Conn., 1961).       
        Y aun así, la relación es difícil: el Estado, además de socio, debe velar por el cumplimiento de ciertas reglas. Por ejemplo, dado que la Empresa es el lado ‘fuerte’ en la relación laboral, al Estado le corresponde dictar normas y eventualmente intervenir en la protección de los trabajadores. Otro ejemplo: el Estado debe fomentar la inversión privada, pero también advertirle al inversionista que está dispuesto a imponer sanciones en el momento en que sean necesarias (socio o no socio).
       En el otro lado están las Empresas cuyas prioridades son distintas a las del Estado. Hace poco, en una encuesta se preguntaba cuál era el rol de la Empresa. Aquellos que eran miembros o representantes del Sector Empresarial respondían que este era ofrecer bienes y servicios de buena calidad. Algunos respondían incluso que era maximizar el valor de la Empresa. Los demás encuestados, ajenos al Sector Empresarial respondían, mayoritariamente, que el rol de la Empresa era ‘generar empleo’. Es probable que la respuesta de las Autoridades esté más cerca de lo segundo que de lo primero; y que muy pocos Empresarios (o ninguno) consideran que su rol es generar empleo o aplicar políticas de responsabilidad social.
       ¿Dónde están entonces los puntos de encuentro que puedan facilitar una relación armónica? Si los Empresarios piensan que su rol es maximizar la rentabilidad mientras los no Empresarios sostienen que el rol del empresariado es crear empleo y probablemente los Funcionarios Públicos vean a la Empresa como fuente de los ingresos que el Estado requiere para cumplir con sus obligaciones, tenemos que encontrar un lugar común a los intereses de todas las partes.
       Como en un matrimonio de conveniencia –que muchas veces son los mejores– el amor puede aparecer en el camino por ejemplo cuando se tienen bienes o intereses comunes. El Estado necesita de la Empresa para vivir, dado que sus ingresos provienen de ella, y la Empresa requiere de un Estado que le permita desarrollar sus actividades y le preste servicios básicos indispensables para su desarrollo. Para que esta relación sea saludable y estable se requiere, además de intereses comunes, una normativa clara que regule la actuación de las partes (Estado Regulador), el buen comportamiento Empresarial que pasa no únicamente por pagar impuestos y transar bienes y servicios sino que va más allá, acercándose a un proyecto común que es esta conjunción, beneficiosa para ambos, que se gesta cuando la Empresa y el Estado se comportan como socios. Por ejemplo, la responsabilidad social Empresarial, el buen Gobierno corporativo o la protección del accionista minoritario son muchas veces puntos de encuentro que producen beneficios a unos y otros.                                      
       Hemos vivido durante años "del" Estado. No se trata de vivir "para" él, pero sí proponer un cambio estructural de su fisonomía por el cual se convierta en una organización moderna, eficiente y capaz de competir.                                   Se debe priorizar entonces la Educación como eje de cambio del ser humano y de la sociedad. De esta forma, se podrá crear una nueva ética Estatal que permita combatir la corrupción y captar a Funcionarios que dispongan de antecedentes personales y profesionales intachables y aval económico para responder por sus equivocaciones, olvidos o negligencias. Y dejar de lado a los oportunistas que toman al Estado como botín de guerra.
       Históricamente, el Estado en nuestro País parece tener características que lo desprestigian a partir de un Sistema que, lejos de estimular la eficiencia, consolida un perfil de burócratas poco activos y poco remunerados. El Estado sigue siendo fuente de innumerables maniobras que, con la complicidad de algunos de sus Funcionarios, permite a particulares extraer recursos y beneficios.
      La Política debe ser vulgar porque el voto de uno vale como el de cualquiera. Tenemos que defender la Democracia y para eso hace falta vulgarizarla un poco, en este sentido. Si la convertimos en algo elitista, ya no es la que se debe al sufragio universal para todo el mundo. Hay que salir del gueto, de esos lugares en los que sólo se habla de Política entre Políticos, que también valen, pero no solos.
       Por último, aun sabiendo que la Empresa Privada es esencial para el desenvolvimiento del Estado, no debemos confundir a éste con aquélla, como intenta el Neoliberalismo, cuyas pautas principales expondremos a continuación y que son muy peligrosas para nuestra Nación y la sociedad; helas aquí en forma sucinta:
        En primer lugar la idea del “Estado subsidiario” unida al
 antinacionalismo; se argumenta contra la pertinencia, utilidad y eficacia del Estado Nacional ante la globalización de la economía y los avances en las comunicaciones y la circulación; entonces, desposeído de hecho del dominio sobre su territorio y su mercado, el Estado-Nación ya no tendría mucho por aportar en tanto sujeto y lugar de la regulación política y económica. Se minimiza “lo político” y se maximiza “lo económico”.
         En segundo lugar, la afirmación de la primacía del individuo, productor, consumidor, innovador; es él, en su interacción con sus semejantes, quien debe establecer las reglas: la regulación social ya no es vertical, no depende de normas establecidas desde arriba según principios exteriores y superiores a los individuos, sino que cada cual debe ser dejado en absoluta libertad para maximizar su utilidad individual, evaluada y medida con la vara del valor monetario.
        En tercer lugar, otro elemento importante es la supremacía del “mercado”: es el modelo que permite la optimización de las transacciones y la distribución de la riqueza imponiéndose sobre las comunidades solidarias ya sean organismos asistenciales, cooperativas, mutuales, el Estado, etc. Y de ésta forma, la “economía de mercado” se transforma en la “sociedad de mercado”.
         En cuarto lugar, cambia el concepto de “equidad” y se desecha el concepto mismo de “justicia social” pues es el “mercado” el que da al individuo, al permitirle entrar en competencia, la posibilidad de hacerse cargo de sí mismo y de asegurar su bienestar a partir de su iniciativa y creatividad; en cambio el Estado benefactor, solidario, que interviene, es injusto porque su política redistributiva y con planes indicadores, penaliza y traba la iniciativa individual. Por ejemplo tomemos la desocupación: para la “Sociedad de Mercado” Neoliberal, el individuo puede hallarse desocupado por no haberse formado profesionalmente, por haber cometido errores en su carrera, o por no haber sido suficientemente competitivo; pero es culpa suya y no de la sociedad o del Estado; se da cuenta el lector cómo la noción del “derecho al trabajo” se troca por la “demostración de empleabilidad”.
        Esto demuestra la amplitud del cambio ideológico que propone el Neoliberalismo, base ideológica de los Partidos Liberales y Conservadores; fijémonos en  que el Gobierno Liberal de Federico Franco, a comienzos del año pasado, contrató como “Asesor” a Jeffrey Sachs, el mismo que diagramó y asesoró la política Neoliberal aplicada por Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia, con los resultados que conocemos y provocó una furibunda reacción popular, con más de un centenar de muertos, que llevó al Poder a Evo Morales. Hay que desconfiar de los NeoLiberales, porque con su ideología la responsabilidad se transfiere del Estado y la Sociedad a cada Individuo solitario.
         El quinto elemento es la contraposición de la “Empresa Privada” a la “Empresa Pública”: La empresa privada es el “summum” de la excelencia porque es la organización que mejor asegura la coordinación de las transacciones en el marco de la libre competencia y permite así la redistribución más justa de los costos y beneficios de la riqueza.
         En sexto lugar tenemos la “santificación” total del Capital al que se considera como el origen del valor, la medida para todo bien, material e inmaterial, incluida la persona humana. Así, reducido a su calidad de “recurso humano” el individuo deja de tener valor si ya no es “rentable”: su valor será en función de su contribución a la rentabilidad del Capital Financiero. En ésta concepción ideológica fundamenta su legitimidad esa sociedad de los excluidos, de lo descartable, de los residuos, tan exactamente descripta por Viviane Forrester en “El Horror Económico”. Los imaginativos argentinos han ideado una frase estereotipo –durante el período de Menem-Cavallo– para  describir a los marginados: cayó del sistema”.-