sábado, 19 de marzo de 2016

JÓVENES APURADOS

HISTORIAS  DE  LOS  “JÓVENES  APURADOS”
        La Presidencia del glorioso PARTIDO COLORADO debiera estar reservada para un “KARAÍ GUAZÚ” de la política como lo fueron Juan León Mallorquín, Manuel Talavera, Federico Chaves, José Zacarías Arza, Rigoberto Caballero, Tomás Romero Pereira y otros. Una persona con larga militancia activa, que haya transitado por todos los peldaños de la jerarquía; con gran formación intelectual y la capacidad y sabiduría que sólo dan los largos años de experiencia (no olvidemos que Deng Xiaoping tenía ya 80 años cuando tomó el timón supremo del Partido Comunista Chino). Pero siempre han existido los “JÓVENES APURADOS” por disfrutar de la sensualidad del Poder, y su ambición desmedida los ha llevado a la ruina personal así como causado un gran daño a su Partido y las Instituciones de la República. Por ello reseñamos esas historias ahora que parecen repetirse como lo expresara ese gran Filósofo del Pragmatismo Norteamericano, George Santayana: “Los pueblos que ignoran la historia están obligados a repetirla”; pero en nuestro caso esto puede traer siniestras consecuencias como lo escribiera Lessing, parafraseando  a Marx: “Si la historia pasa dos veces, la primera es como comedia, la segunda como tragedia”. Esperamos que un político ilustrado y con antecedentes de lujo, que está dando la batalla, como el Dr. Bader Rachid Lichi, reflexione sobre este “mamarracho político” lanzado por Horacio Cartes.
   I - Corre el año 1906. Los Liberales Radicales llevaron el esfuerzo principal en hombres para desalojarnos a los Colorados del Poder en 1904. Pero los Liberales Cívicos tienen la plata y la alianza de dos condiscípulos del Colegio Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos, más tarde militares: Julio Argentino Roca, tucumano, Presidente de Argentina y general Benigno Ferreira, paraguayo, futuro Presidente del Paraguay impuesto por Roca.
De manera que los Cívicos se quedan con la mejor tajada en el Gobierno y reparten las migajas a sus pordioseros colegas de lucha. A tal extremo que Ferreira incluso hizo cambiar el nombre del Centro Democrático fundado el 10 de julio de 1887 por el de Partido Liberal, fundado por él en plena ocupación de Asunción en enero de 1869, como condición en 1894 para asumir la Presidencia de dicha agrupación política. En tanto el Mariscal Francisco Solano López proseguía su lucha rumbo al holocausto.
Asunción, en 1906, resulta asfixiante debido a que el nuevo Gobierno presidido por el capitán paraguayo, baqueano durante la guerra al servicio de la Argentina, más tarde convertido en General, buscaba parecerse más a una Provincia del vecino país que a República soberana. El ambiente se vuelve cada vez más rioplatense. El cuerpo de policía fue traído de Corrientes, Santa fe y Buenos Aires.  Reparten planazos a las vendedoras de chipa, butifarra y aloja en el Mercado Guasu: –“Paraguayas muertas de hambre, vayan a buscá un curro, vayan  laburá”, se escucha la tonada del lunfardo porteño altisonante luego de los planazos.
Entre tanto el Presidente se hace construir una mansión en Mariscal López y Perú, hasta hoy en pie. Casado con una Mora, nieta del prócer Fernando de la Mora, adoptan una niña por no poder engendrar hijos. Por su parte, el Jefe de Policía, Elías García, medio paraguayo-argentino, se manda construir otra mansión no menos llamativa con las rejas robadas del Palacio de Gobierno (Hoy “Mburubicha Roga”, parte antigua hasta hoy en pie y sigue allí el enrejado del palacio).
Un obscuro Capitán de 30 años cumplidos conspira con otros camaradas de su edad o menores. Se llama Albino Jara. Seduce a los hombres y enamora a las mujeres. A estas les dice: –“serás mía por la razón o la fuerza”. Y a los hombres les promete dinero y honores. Así se gana el aprecio de los Radicales, los pobretones del ala Liberal que lo apoyan en secreto. Una mañana, 2 de julio de 1908, Asunción amanece con el rugir de cañones y tableteos de ametralladoras.
La lucha dura 3 días debido a la porfía de Elías García no dispuesto a soltar la mamadera a la que tanto sacrificio le costó llegar. Jara asciende el 6 de Julio dos grados, poco después, Coronel y fue Ministro de Guerra y Marina en el Gobierno de Emiliano González Navero, Vicepresidente en ejercicio y Presidente provisorio. El 25 de noviembre de 1910 jura como Presidente Manuel Gondra de 41 años.  El hombre es alertado del peligro de mantenerlo en el cargo a Jara. Pero éste, compañero de la Facultad de Derecho del Secretario de la Presidencia, Juan José Soler, suplica y consigue quedarse, prometiendo lealtad eterna.
Su ministro del interior –Riquelme– otro joven como Jara de 32 años, le previene al Presidente. Pero “tarde piancho”. Gondra, entre su  juramento del 25 de noviembre al 17 de enero del siguiente año dura exactamente 53 días en el Poder. Jara lo tumbó. Se inicia uno de los períodos más sangrientos en la historia política del Paraguay cuyo parangón será ligeramente superado por la Guerra Civil de 1922 a 1923.
Jara se rodea de secuaces que matan a quienes quieren reponerlo a Gondra. Los deguellan o fusilan como a Riquelme en San Pedro (todos jóvenes apurados como él). Pero no contó con el talento de un perito calígrafo quien falsifica una nota comprometedora con una dama italiana de paso por Asunción a quien le hacía propuestas indecentes lo cual provocó la repulsa general. Se ve tan presionado que renuncia pero con valor entendido dado que su sucesor, Liberato Rojas, de 40 años, le suministraba fondos para vivir en Buenos Aires.
En el entre-tiempo nuestro fundador, Bernardino Caballero, se mueve y despliega a  Pedro P. Peña y a los jóvenes Antolín Irala, Fulgencio R. Moreno, los hermanos Romero Pereira, Tomás capitán de carrera, el mayor Eugenio Alejandrino Garay y Gregorio Morales. Pero Caballero lamentablemente sufre un ataque cardiovascular y fallece el 26 de febrero de 1912 siendo Presidente Liberato Rojas y Jefe de Policía Cayo Romero Pereira.
Ni bien regresan del entierro en la recoleta, día en que se vacía Asunción para honrarlo al prócer de 100 batallas los Dirigentes Colorados impulsan por expreso pedido del fallecido el regreso de la ANR el  Poder. El mayor Eugenio A. Garay y los hermanos Romero Pereira lo imponen Presidente al doctor Pedro P. Peña el 29 de febrero, 3 días después de la muerte de nuestro fundador. Entre tanto, dos alas Radicales: la de Eduardo Schaerer y Albino Jara marchan como “Toros de Miura” a la Capital. El primero en llegar, Eduardo Schaerer, vence a las fuerzas coloradas en Luque luego de la herida de mucho cuidado que tumba a su comandante, Capitán Tomás Romero Pereira, lo cual provoca el desbande de la tropa.
Finalmente ambas fuerzas Liberales se enfrentan en Paraguarí, fin de la tragedia donde fallece Albino Jara y es sucedido por Eduardo Schaerer. Violaron la constitución pues el período debía comenzar en el año 1914 luego del período de 1910 con mandato Presidencial de 4 años conforme a la CN de 1870. Entre 1908 a 1912 hubo 9 Presidentes y un saldo notable de muertos. Los protagonistas andaban entre 30 a 45 años y quedaron en los campos de batalla miles de muertos asesinados.
PD: En 1909 Bernardino Caballero y Benigno realizan un pacto en Buenos aires pero la ANR fracasa en Laureles donde hasta hoy no se entiende como sobrevivió Eugenio Garay quien en el Chaco (1932) le mostró sus cicatrices de Laureles a los oficiales de la séptima división quienes afirmaron que no había lugar de su cuerpo donde no hubiera un rastro grande de herida. Es en ese momento álgido de 1909 que se crea el campo de concentración FORTÍN GALPÓN por Albino Jara donde van a parar solamente los Colorados sufriendo tortura y muerte.

  II - Corre el año 1921. El Coronel Adolfo Chirife cuestiona al Presidente Manuel Gondra elegido para el período constitucional 1920–1924. Busca refugio en el Escuela Militar dirigida por el entonces coronel Manlio Schenoni Lugo, uno de los cadetes becarios a Chile (1897) con Albino Jara, Eugenio Alejandrino Garay (medalla de oro), Pedro Mendoza y el mismo Adolfo Chirife, entre otros, por ofrecimiento del referido país al Paraguay para reflotar las fuerzas armadas sobre la base de estudios sistematizados en la carrera de las armas. En adelante todos ellos serán llamados  “LOS CHILENOS”. Antes, existía lo que se conocía como BATALLÓN  GUARARÁ dado el genocidio que casi extingue el país en la llamada  Guerra Grande.
Gondra, que al parecer, cada vez que era elegido Presidente guardaba su renuncia en el bolsillo, se opone a que los cadetes derramen su sangre en una nueva patriada Liberal del siglo XX, aun luego de oír las palabras de solidaridad a su investidura de parte  del Director de la Escuela Militar. Renuncia indeclinablemente aunque esta vez dura unos meses más en el Poder en comparación a su anterior mandato iniciado 10 años atrás que provocara la insurrección del Albino como ya quedó dicho en el capítulo I.
Curioso pero real. Cada vez que aparece Gondra en el firmamento político  se desatan tormentas de fuego sangre,  luto y dolor. Eduardo Schaerer era el mentor entre bambalinas, el que tira la piedra y esconde la mano,  y Chirife constituye su súcubo. Este parece dudar en un momento dado. Pero los jóvenes militares de Teniente Segundo para arriba hasta Mayor se oponen y le insisten de continuar dado que el 90% del ejército le acompaña y es cuestión de uno o dos meses para convertirlo en Presidente. La democracia no funciona según ellos y se precisa de un Gobierno fuerte para llevar a buen puerto el país. Chirife termina por ceder y  convencido como el hombre de la hora, prosigue su empeño.
El Vicepresidente Félix Paiva, sigue los pasos de su Presidente y renuncia. Es elegido previsionalmente el doctor Eusebio Ayala quien retira un veto suyo en el Congreso para evitar el derramamiento de sangre. Pero Chirife con veto o sin veto es alentado por los “jóvenes  apurados” quienes ya se ven gobernando el Paraguay.
Efectivamente se comprueba que el 90% de los militares de carrera están con Chirife. Se le unen los otros “chilenos” de filiación Colorada como Garay y Oliver Peña así como Liberales scheristas de todos los pelajes. Uno de los jóvenes rebelados con Chirife se llama Rufino Pampliega Franco, el primer cadete nombrado en 1916 por su tío el Presidente, Manuel Franco, hijo de su hermana, en tanto su primo hermano, el cadete gubernista Amancio Pampliega Peña, con su familia de tendencia Colorada por los Urbieta Peña y Florentín Peña, asume la comandancia de un mero pelotón. Ambos se encuentran cerca de Paraguarí. Amancio detiene a sus soldados a punto de disparar cuando le ve con su cara de águila a Rufino al frente de su batallón en retirada. Si así no obraba iba impedir las heroicidades de su pariente durante la guerra del Chaco al frente del famoso Regimiento “2 de Mayo” llevado al folklore por Emiliano R. Fernández en su polka TAGUATÓ DE ACERO.
Por otra parte, el Capitán Blás Miloslavich, oficial de planta y Director de la famosa revista publicada  en la escuela militar, opta igualmente por acompañar a Chirife. Debía contraer matrimonio con la hermana de Amancio Pampliega y uno de sus testigos sería el teniente primero Rufino Pampliega, más tarde alias “taguató de acero”, según el referido compositor. Arturo Bray, más bien tacaño para los elogios afirma en sus “Memorias” que “Blás Miloslavich fue por lejos el oficial más brillante y completo que pasó por la Escuela Militar”. La única Batalla ganada por Chirife durante la revolución fue diagramada y ejecutada por Miloslavich. Pero en el recuento de los rendidos ya no se hallaba su jefe quien en el momento de mayor gloria recibe una bala perdida que le da en la sien.
Una foto de su prometida, Eladia Pampliega, obra en el hogar de Adolfo Ferreiro, casado con una sobrina nieta de Miloslavich. Eladia le guardó luto eterno a su prometido hasta su muerte acaecida en Asunción en 1996 a los 98 años de edad. Sus famosas cartas de amor de quien debió ser su esposo amantísimo  fueron vilmente aprovechadas por varios hermanos suyos a los cuales se agregaron los hijos de Fulgencio R. Moreno y de Manuel Domínguez, este último, tutor de los Pampliega Peña, menores de edad, por su segundo casamiento con doña Carmen Urbieta Peña.
Esta no es la única historia real y palpitante de las numerosas y desgraciadas familias paraguayas que veían morir a sus hijos o parientes peleando unos contra otros en bandos contrarios y llenando de luto la República del Paraguay. Con la desaparición física de un gran Presidente como lo fuera el doctor Manuel Franco se vino este pandemónium. Pero gracias a Dios aparece la señera figura del doctor Eligio Ayala que pone fin al conflicto derrotando a los insurrectos en julio de 1923 quienes en su osadía llegaron hasta la línea de la calle Independencia Nacional. Pero felizmente en ese momento se les acabaron los proyectiles.
Desapareció el ejército paraguayo. La mejor prueba es que los dos únicos destacamentos dirigidos por el Comandante en Jefe del Ejército Gubernista, coronel Manlio Schenoni Lugo,  fueron comandados por el  entonces Capitán José Félix Estigarribia y el mayor Julián Sánchez. –“Ne mandu-á Manlio, ko Chirife omanoará Jaguaicha (“recuerda Manlio, este Chirife morirá como un perro.”) Y la profecía de la madre del Teniente Godoy, fusilado en 1914 se cumplió. Ella la exclamó al conocer la muerte de su hijo. A la vera de un arroyuelo de Itakyry (Alto Paraná) dejó de palpitar el corazón de un gran Jefe como lo fuera Adolfo Chirife acicateado por jóvenes sedientos de Poder y no pocos viejos.
Pero sobreviene la Guerra del Chaco y ese acontecimiento  los salva a los “chilenos” y a varios de los compañeros  de Chirife. Entre ellos, por dar solo dos nombres, al Teniente Primero Rufino Pampliega que finaliza la campaña con el grado de Mayor por méritos de guerra en el campo de batalla. Por su parte, el Teniente Coronel Eugenio A. Garay (“chileno”) personalmente decide el final de la guerra luego de la batalla del Carmen (19 XI 34) por él protagonizada seguida de la persecución en  Boyuibe (Ramos), Celina (Pampliega) y Picuiba (Benítez, Atilio J.) hasta llegar Garay a los pozos de agua de Yrendagué, el 8 de diciembre de 1934, caminando  70 kilómetros sin parar en aquellas soledades desérticas  con 64 años a cuestas tras ascender a Coronel con lo cual queda destruido el Segundo Ejército Boliviano y con ello  el camino expedito a territorio enemigo  donde nuevamente estará al frente Eugenio A. Garay para tomar la ciudad boliviana de  CHARAGUA.
  III - Corre principios de 1935. El coronel Eugenio A. Garay se halla camino a Charagua, Bolivia. El Ejército de ese país fue destruido por el Segundo Cuerpo del Ejército Paraguayo, y su Comandante, Coronel Rafael Franco, goza de mucha estima y prestigio en el ejército paraguayo.  Los Coroneles, Juan Bautista Ayala y Luis Irrazábal han abandonado el escenario.
El primero de ellos injustamente, cuando ultimaba los más mínimos detalles del envolvimiento de varias divisiones bolivianas en Campo Vía, a principios de Diciembre de 1933. Fue sustituido por el propio General Estigarribia para cosechar gloria ajena. El segundo cayó por su propia boca enviando al Comandante en Jefe de las fuerza paraguayas en operaciones (Estigarribia) un telegrama fuera de lugar (“El Tercer Cuerpo de Ejército seguirá cosechando glorias para su General”.). Antes Irrazábal lo tiró a la cuneta a su amigo, el teniente coronel, Arturo Bray.
Pero quedaba el Coronel Rafael Franco, a quien Estigarribia lo impuso ante el Presidente Eusebio Ayala a pesar de su historial nada recomendable por su intento de golpe de Estado contra el Presidente José P. Guggiari en abril de 1931. Previamente Franco se había solidarizado con su jefe con motivo de las famosas maniobras de 1930 cuando éste se retiró airado y luego destituido de su cago de Jefe de Estado Mayor del Comando en Jefe del ejército y sustituido por Juan Bautista Ayala.
El ambiente se halla dispuesto para una conspiración, no precisamente por la idea de Rafael Franco sino de jóvenes apurados en todo el ejército. Uno de los pretextos era que Estigarribia había tenido 4 ascensos, a Coronel, 1 de octubre de 1932 (Boquerón), a General de Brigada luego de Pampa Grande y pozo favorito (abril de 1933) a General de División luego de la batalla del Carmen, (noviembre de 1934) y a General de Ejército a poco del final de la guerra. Una carrera impresionante en tan solo 3 años. El segundo en ascensos fue, Rafael Franco, de Mayor a Teniente Coronel y a Coronel entre otros pocos. Los demás ascendieron tan solo un grado en toda la guerra.
Pero en esos momentos en que ya abiertamente se hablaba de un Golpe de Estado,  Franco más bien deseaba que Estigarribia se hiciera cargo de la Presidencia ante las actitudes dubitativas del Presidente Eusebio Ayala años atrás luego de Campo Vía que, según ellos, perdió la  gran  oportunidad de liquidar el pleito como más tarde se hizo luego de la batalla Del Carmen con 4 violentas persecuciones que destruyeron al Segundo Ejército Boliviano y con el epílogo del desbande del cuerpo del orgulloso Coronel David Toro.
Pero nadie se animaba a tomar iniciativa alguna. Y así se llegó al armisticio del 12 de Junio de 1935. Entre tanto, la conspiración continuaba entre la oficialidad más joven. Al fin de la guerra, el futuro Mariscal le pidió al Teniente Edmundo Tombeur su retiro en la ayudantía dado que en adelante ese cargo lo debía ocupar un Jefe. Pero lo admitió en el desfile de la victoria donde aparece en las fotografías.
El 15 de febrero el General Estigarribia parte para el Chaco al efecto de condecorar a quienes custodiaban nuestras fronteras en el noroeste. Pero antes de partir, el Jefe de Policía, el Ministro del Interior y su propio ayudante militar le advirtieron de la gestación de un Golpe de Estado. El 2 de febrero de 1936 Estigarribia lo destituyó como Director de la Escuela Militar al Coronel Rafael Franco y apresado por su orden el Mayor Mushuito Villasboa y más tarde exiliado a la Argentina.
Pero la pregunta que hasta hoy se hace constituye su viaje el 15 de Febrero dejando la Capital a sabiendas del golpe en ciernes. ¿Por qué lo hizo? ¿Acaso porque él era el destinado a ocupar la Presidencia? ¿Por qué recién regresa a Asunción el 21 de febrero de 1936? ¿Habrá sido porque ya estaba enterado de la asunción de Franco a la Presidencia? Los cierto es que los jóvenes apurados del Ejército, Colorados y Liberales renegados se lanzan a alabar al nuevo astro del frente revolucionario, Rafael Franco. Entre tanto dos vivarachos, los hermanos Gomes y Luis Freire Esteves llenan de Izquierdistas el Gobierno y fuerzan la venta de 130.009 fusiles, 150 ametralladoras pesadas y livianas y un tanque a la España Republicana.
Ahí se produce el desbande Colorado y Liberal a más de algunos Jefes como el Coronel Ramón L. Paredes que decide derrocarlo a Franco. El caso de Paredes es notable pues fue llevado preso con la mayoría de los jefes leales al Gobierno luego del golpe del 17 de febrero de 1936. Es más, hace unos meses, su hijo publicó un libro donde aparece su padre rodeado de compañeros de prisión en Peña Hermosa.
Por razones de parentesco, quizá, Franco lo rescató y lo nombra comandante de las fuerzas del Chaco y por ahí le vino el Golpe del 13 de Agosto de 1937 en que asume un “Gobierno Universitario” presidido por el doctor Félix Paiva que los promocionará a otros “jóvenes apurados” a los cuales los identificaremos en la siguiente entrega. Los cierto es que en el atropello,  fruto de la juventud apurada, muchos jóvenes pierden su carrera en el ejército y los civiles se quedan en el camino o en un tranvía hasta hoy  como gustan decir a los Febreristas sus detractores.
El nuevo Gobierno de Paiva, de corte universitario pero de influencia militar asume el Poder aunque los uniformados son los que designan a los Ministros y dictan las órdenes al apocado Presidente.

  IV - Este caso es quizá la nave insignia de lo que no se debe hacer en política, como dividir a los afiliados en viejos y jóvenes o en Capitalinos, de Central, con los demás Departamentos. Veremos los pasos que se dieron en la época que se dieron para que en adelante no se repitan más las burradas políticas. Un aporte didáctico a nuestra juventud.
Corre el año 1938. Gobierna Félix Paiva, Profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho en la UNA. Y lleva para que lo acompañen a otros profesores. Por eso a este Gobierno se lo llamó GOBIERNO UNIVERSITARIO.
Pero la realidad resultaba otra cosa. En los corredores de la Policía de la Capital, se reunía el Jefe de Policía, coronel Arturo Bray, con el Comandante de la Caballería, Dámaso Sosa Valdez y el Ministro del Interior Coronel Ramón Luciano Paredes. En realidad, ellos eran los que gobernaban. El único con 40 años cumplidos era el Jefe de Policía. Y en los Ministerios sucedía otro tanto.
Así se llega a una elección del Congreso en que la ANR se niega a participar por la inexistencia de garantías. Al representante Colorado para formular una Ley Electoral, Ángel Florentín Peña,  lo apresaron 3 o 4 veces y apenas llamaba a las autoridades, al salir, lo volvían a apresar. Finalmente su informe a la Junta de Gobierno fue lapidario (Ver conversaciones cívico militares, Alfredo Seiferheld.)
En consecuencia, el Directorio del Partido Liberal integró las dos Cámaras del Congreso con antiguos Dirigentes de la época de Eligio y Eusebio Ayala, es decir, gente mayor con experiencia. En tanto Juan J. Soler compró un diario para hacer la campaña Presidencial del General de Ejército, José Félix Estigarribia. A la par se firma el tratado de paz y límites con Bolivia hasta hoy muy cuestionado. El que lleva las palmas es el joven Efraín Cardozo cuyos amigos son jóvenes brillantes como él. Lo acompañaban y apostaban por una espada luminosa como el sol. Pero para ello  hay que zafarse del los viejos carcamanes a quienes los apodaban peyorativamente  LOS CADUCOS.
Así se llega a la votación del único Candidato a Presidente de la República, General José Félix Estigarribia dado que la ANR se abstiene por los motivos ya apuntados. El 15 de Agosto jura el nuevo dueño del sillón de los López y nombra en su Gabinete a militares de su confianza y a civiles, en su mayoría  a los jóvenes apurados: Gral. Nicolás Delgado (Interior, 40 años); Dr. Justo Pastor Benítez (Relaciones Exteriores, 37 años); Dr. Cipriano Codas (Hacienda, 40 años), Dr. Alejandro Marín Iglesias (Gobierno y Trabajo, 30 años); Dr. Efraím Cardozo (Justicia, Culto e Instrucción Pública, 38 años), Dr. Pablo Max Ynsfrán (Obras Públicas y Comunicaciones, 39 años); Dr. Alejandro Dávalos (Salud Pública, 45 años); Dr. Francisco Esculies (Agricultura, Comercio e Industria, 40 años) y el General Eduardo Torreani Viera (Guerra y Marina, 37 años).
El joven Benítez fue finalmente, Canciller. El candidato a ese cargo, Juan J. Soler se quedó con su Diario en solitario pues contaba con 60 años, es decir, colocado en el rasero de  LOS CADUCOS. Poco después renuncia indignado a su afiliación Liberal, reconsidera bajo pedidos suplicantes, pero finalmente, al igual que Eligio Ayala,  lo hace en forma indeclinable. Moraleja, en política no hay que pisar demasiadas cabezas.
En tanto un mar de fondo presagiaba nubarrones al nuevo Gobierno de “jóvenes apurados”. Éstos, finalmente lo convencen a su Jefe convertido de facto, que les pida la renuncia  a  LOS CADUCOS,  luego de su Golpe de Estado cuyo Decreto prescribía:Yo, José Félix Estigarribia, asumo todos los poderes del Estado……..etc.” En consecuencia,  LOS CADUCOS son obligados a renunciar a sus Bancas. Seguidamente el nuevo Dictador decreta una tregua política de los Partidos Políticos inducido por los jóvenes apurados. Así los Partidos Políticos desaparecen del escenario so pena de prisión a los rebeldes que no acaten el Decreto del nuevo Dictador. En adelante los jóvenes  apurados son la quinta esencia de la sabiduría.
No obstante, hay que reconocer que los “jóvenes apurados” eran brillantes por donde se los mire. Pero carentes de experiencia política, Pablo Max Ynsfran, Efraín Cardozo, Justo Pastor Benítez, Alejandro Marín, Juan Guillermo Peroni, Carlos Pastore etc. Inmediatamente se abocan a la tarea de redactar una nueva Constitución, en realidad, una mera Carta Política, pues ni se les ocurrió llamar a Convención Constituyente del Pueblo Paraguayo.
Como todas las cosas  hechas a los apurones se olvidaron de establecer una norma jurídica que considere la posibilidad de la “sucesión Presidencial” en caso de renuncia, inhabilidad o muerte. Y no que tales posibilidades queden  supeditadas al llamado de una Asamblea Nacional. Al no existir  Congreso, ellos ya sabían de antemano de la imposibilidad de un llamado a la Asamblea Nacional. 
Así, en Agosto de 1940 se llama a una parodia de votación para que el pueblo supuestamente apruebe la Carta Política. Los votos brillaron por su ausencia. Y quien diría, quince días después, la falta de la norma referida a la Sucesión Presidencial se pone en evidencia en un avión que los llevaba el sábado 7 de septiembre de 1940 a un fin de semana a San Bernardino a Estigarribia y su esposa. Ambos fallecen.
Y como no existía norma alguna a la Sucesión se tira al azar conforme a declaraciones en una entrevista del capitán de Fragata Víctor Urbieta Rojas al señor Alfredo Seiferlheld, en uno de los tantos capítulos del malogrado y llorado historiador,  titulados COMO VIVEN.
Así nos enteramos que Urbieta Rojas era amigo de los Generales Torreani Viera y Morínigo.  Y para cuando le llegó el turno de desempatar dado que hasta el momento había un 2×2 entre los Jefes del Ejército, no vio nada mejor que extraer de su bolsillo una caja de fósforos. Les adelantó a los presentes que por ser amigo de ambos la  lanzaría al azar  previa identificación de manera a conocer de antemano a quien beneficiaría la suerte. Así resulta elegido Presidente Higinio Morínigo Martínez, vecino de Paraguarí.
Una vez llegados los féretros el nuevo Mandatario atraviesa el lugar donde se hallaban sentados los “jóvenes apurados”. –“Estos están conspirando contra mi”, dice. Y era cierto. Los muy inexpertos fueron a plantearle un Golpe de Estado nada menos que a un señorón de alto vuelo,  al General Paulino Ántola, quien se vio obligado a contarle al nuevo Mandatario. En el momento de sentarse Morínigo con su Gabinete, como es costumbre, todos presentaron sus respectivas renuncias. Morínigo solo aceptó a las de  la totalidad de  LOS JOVENES APURADOS yendo éstos a aparar a la llanura hasta el fin de sus días.
Rescatamos entre ellos a Justo Pastor Benítez, autor de varios libros de valía a la par de ejercer la docencia en el Brasil, A Juan Guillermo Peroni de regreso al país en 1973 y fundador de la revista jurídica LA LEY, que mucho lo honra, Alejandro Marín Iglesias, fundador de la Universidad Católica y allí docente hasta su muerte, Pablo Max Ynsfran, docente en la Universidad de Austin Texas durante 30 años y aquí paramos de comentar para demostrar que con la sola capacidad, no es suficiente para manejarse entre LAS CENAGOSAS AGUAS DE LA POLÍTICA.
    V - Corre el año 1948. Ha sido electo en una Convención Colorada tumultuosa, J. Natalicio González. El General Higinio Morínigo debe entregar el Poder en dos meses, es decir, el 15 de agosto de 1948. Pero los “jóvenes apurados” que lo acompañaban al nuevo Mandatario le convencieron que Morínigo no entregaría el Poder. Hasta el día de hoy nadie arrimó una sola prueba y el aludido lo desmiente categóricamente en sus “Memorias”.
Fue así que el joven de 30 años Mario Mallorquín se presenta en Junio del referido año  con otro correligionario a Mburubicha Roga para pedirle la renuncia al Presidente de  la República a tan solo dos meses de la finalización de su Mandato. El Presidente firma el documento al instante y pide su retiro y jubilación del ejército y sale del país. Es designado Presidente Provisorio un prohombre del Partido Colorado, el doctor, Juan Manuel Frutos, respetado por propios y extraños.
Los adversarios de los GUIONES, sector al cual pertenece el Presidente electo se denominaban DEMOCRÁTICOS bajo el Liderazgo de Don Federico Chaves. Por otra parte, lo GUIONES fueron los que llevaron al Poder a la ANR bajo la conducción civil del caudillo Víctor Morínigo y la conducción militar de Enrique Jiménez.
Tanto Natalicio González como Víctor Morínigo y Leandro P. Prieto o Julio Vasconcellos, entre otros caudillos importantes de aquella gesta, eran precisamente unos “jóvenes apurados”. Y el 90% de su electorado estaba ansioso por acceder al Poder y eran apurados y hasta se diría agresivos por saberse los triunfadores de su tesis de llegar al Poder por “la fuerza de la razón o la razón de la fuerza”. Entre ellos militaba un abogado brillante algo más moderado: Edgar Linneo Ynsfran.
Los Democráticos se sentían disminuidos a la par de cansados de escuchar durante meses “reviente quien reviente Natalicio Presidente” u otros remoquetes parecidos. Eran los viejos maestros de la política esperando su momento como los  MARQUESES DE LA MESA PUESTA. Lo llamaban peyorativamente POETA a Natalicio González y a los demás. Para morder a trastienda eran maestros. En cambio los Guiones aun con méritos calificados resultaron “jóvenes apurados”. Y por eso cayeron tan rápido. El general Alberto Sánchez, artillero, por entonces Coronel y Edecán de Natalicio  le llevaba diariamente los pormenores de las conspiraciones contra él. Y éste en contestación le recitaba sonetos y hasta parecía perdido en lontananza.
Y así, los Democráticos, de a poco, pero con paciencia de chinos, fueron escalando posiciones en el Ejército, cosa que consiguieron con el primer exilio del coronel Enrique Jiménez (1948). Le siguieron otros militares de menor coturno. Y para el año 1949 ya tenían cocinado el pastel con D. Federico Chaves sentado en el gran sillón  del Palacio de López, y un joven de 37 años ascendido a General de Brigada, por la desaparición del Ejército profesional en la pasada Revolución de 1947, fue nombrado Comandante en Jefe.  Su nombre y apellido: Alfredo Stroessner, hijo de alemán y paraguaya. Pero este General no era un apurado. Manejaba sus hilos con suavidad y tenía igualmente paciencia de chino, rodeándose de “viejos” y capaces asesores (Tomás Romero Pereira, Bernardino Gorostiaga, J. Eulogio Estigarribia, Juan José Soler, Emilio Saguier Aceval, J. Augusto Saldívar y otros). Comprendía que debía aguardar su momento.
En suma, los “jóvenes apurados” gobernaron por tan solo dos años perjudicando con su prepotencia a sus conductores luego de haber sido los autores de la vuelta de la ANR al Poder. Y vaya retribución. Debieron permanecer en el exilio hasta el año 1955. Aquel joven General, Alfredo Stroessner, convertido en Presidente un año antes de la referida fecha los hizo regresar al país en 1955 y les distribuyó Embajadas en tanto aquel abogado brillante, Edgar Ynsfrán, fue rescatado por el Arquitecto Tomás Romero Pereira, quien lo convirtió en Jefe de Policía primero y Ministro del Interior más tarde. A propósito de Don Tomás, su decisión de mandarse mudar del país en 1940 (por pelearse con Natalicio) para trabajar en ganadería en la Argentina luego del Golpe de Estigarribia  lo salvó del pandemónium Colorado que vino más tarde y ya no lo tuvo de protagonista sino para el momento decisivo de 1954.
Resumiendo y recapitulando: en 1946 estaban delineados dos Movimientos internos. Los veteranos se denominaban DEMOCRÁTICOS y los jóvenes GUIONES ROJOS. Estos últimos estaban guiados por Natalicio González (45 años, el más viejo) Los demás eran Victor Morínigo (44) Leandro Prieto (45) Mario Ferrario (35) Edgar Ynsfrán (30) Guillermo Enciso Velloso (42) Mario Mallorquín, más tarde dado vuelta (31); militares: Enrique Jiménez Comandante de la Caballería (36), Rogelio Benítez, Jefe de Policía (39), los demás apenas alcanzaban los 30 años.
Estos asaltaron una asamblea o convención en el Teatro Municipal en 1948 e impusieron la candidatura de Natalicio González, bajo el lema “REVIENTE QUIEN REVIENTE, NATALICIO PRESIDENTE “, entre otros estribillos del mismo tenor.  Al principio sembraron el terror por las calles, en tanto los Demócratas iban pergeñando su estrategia. En las “Memorias” (Misión Cumplida) de Amancio Pampliega Peña (Ministro del Interior y de Guerra y Marina del Gobierno de Morínigo), este autor cuenta que se reúne a almorzar con su tío Angel Florentín Peña y don Federico Chaves en la casa del primero en 1944, adelantándole a ambos la noticia que Natalicio sería nombrado Ministro de Hacienda –para Pampliega, Natalicio no pasa de ser un poeta– “qué notable son ustedes los Colorados, yo creí que la noticia les alegraría”, les comentó Pampliega al final. Una vez terminada la revolución de 1947 comienza el desplazamiento del Gobierno de los Democráticos hasta 1949 cuando asume la Presidencia Federico Chaves. Los “jóvenes apurados” van todos a parar al exilio hasta 1955 en que Stroessner los hace regresar para establecer un contrapeso. Entre ellos se halla, Edgar Ynsfrán, de quien se encarga de llevarlo a su molino D. Tomás Romero Pereira y lo hace nombrar Jefe de Policía y más tarde Ministro del Interior hasta 1966. Apenas dura 11 años. Los demás Guiones van a parar a Embajadas y desaparecen para siempre.
Epifanio Méndez Fleytas era un personaje de tercera en 1947. Se unió a los Democráticos. Hizo amistad con Roberto L. Petit y buscó el apoyo de don Tomás Romero Pereira que apareció después de la terminación de la Guerra Civil del 47. Saturnino Ferreira Pérez fue otro joven. Los tres citados apenas pasaban los 30 años. Ni bien los apurados Guiones dan el paso del 13 de enero de 1947, comienza una correa a ceñirles el cuello cosa que sucede con la destitución de Natalicio González (Apenas cumplió 5 meses en el Poder). Corre principios de 1948. Los Guiones van al exilio hasta 1955, Edgar entre ellos con 27 años. Epifanio asume un papel importante como la franja joven con Roberto L. Petit. Logra ser nombrado Presidente del Banco Central (32 años) Petit Jefe de Policía (31), hasta que es destituido del Banco por el Presidente Federico Chávez y D. Tomás del Ministerio del Interior. Busca una alianza militar y lo consigue con un joven general (Stroessner). Este propicia un golpe contra Don Federico y lo hace traer de San Solano (Ñeembucú) a Epifanio. En el interín lo matan accidentalmente a Petit y lo apresan a D. Federico en la Escuela Militar. Don Tomás ni lo conocía a Stroessner. Pero Natalicio lo convence a D. Tomás de no perder el Gobierno el Partido y éste comprende la importancia del momento histórico a raíz del Golpe del 4 de Mayo de 1954 y pronuncia su famosa frase: “Hoy estamos con un pie en el suelo y otro pie en el estribo del Poder; es necesario entregar el Poder a un jefe Militar capaz de poner orden y mantener al Partido Colorado en el Gobierno”. Cosa que se cumplió con certeza. Don Tomás Romero Pereira es elegido Presidente Provisional y luego jura el 15 de agosto de 1954 Stroessner. Epifanio el apurado creía que lo iba a manejar a Stroessner. Además confiaba en Jefes Militares adictos: Néstor (Necho) Ferreira y Virgilio Candia; Pero éste se le adelanta: Stroessner mueve sus “trebejos” Andrés Rodríguez y Roberto Cubas Barboza, quienes se insubordinan; además se presenta en la Caballería una Delegación de los “viejos” consejeros de Stroesner Miembros de la Junta de Gobierno, exigiendo a Candia, en nombre el Partido,  la entrega del mando de su Unidad. Virgilio Candia lo llama por teléfono a Epifanio contándole la situación y consultándole: “Mba épa a yapó; a apresá pa co â tuyápe”. Contó a éste autor el Dr. Albino Moreno Guppy, entonces amigo personal y lugarteniente íntimo de Méndez Fleytas, quien se hallaba presente, que éste apartó el teléfono y pensó largamente, respondiendo al final: “Candia, obedezca al Partido”. Moreno Guppy dijo que le espetó a Epifanio: “Epifanio, Ko ápe ya Kaká”. Poco después Stroessner  inventa una Misión Diplomática a España (Dic. 1955) para Epifanio con pasaje de ida y vuelta más un jugoso viático. Epifanio sale pero no vuelve nunca más a su país.
Eran muchos los jovencitos que “hinchaban” en la cancha del Olimpia 1958 por la fórmula Lovera, Riera y Zayas Vallejos, para el Comité Central de la Juventud Colorada, que también se estrellaron contra el muro de “Viejos Zorros” que rodeaban y aconsejaban a Stroessner en 1959. Promedio de edad: 30 a 33 años. Lovera fue al exilio hasta 1987. Riera regresó pero siempre vigilado y Zayas Vallejos se escudó en Edgar hasta 1966 en que Edgar fue destituido. Todos ellos fueron “jóvenes apurados”. Vasconsellos ya había muerto de un cáncer de pulmón en 1950, aproximadamente y era Guión. Fue al exilio como Epifanio.
Edgar Ynsfrán: Otro “joven apurado”; creyó que con el apoyo de Duré Franco y Osta en la Caballería y Duarte Vera en la Policía más su gran popularidad en las Bases del Partido podría con Stroessner. Conspiraba en su casa de San Bernardino con sus “compañeros de ruta” y el entonces Diputado Fernando Levi Rufinelli, con 2 pyragués en cada esquina. Tuvo que renunciar en 1967. Volvió a mandar algo  luego del 3 de Febrero, él Senador declarando a la Prensa: “He soportado 22 años de olvidos y desdenes”.
Aquí paramos la síntesis para comentar un hecho real y palpitante: Más tarde el mismo discurso violento de los “jóvenes apurados” se repite con LOS MILITANTES COMBATIENTES STRONISTAS HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS (1984-1989), nombre que deriva del Abdismo y que perdieron la baza y el Poder ante los viejos “Tradicionalistas” liderados por un Dirigente de 90 años de edad: Juan R. Chaves. En el último año desaparecen. Más tarde lo repite el Oviedismo (1995–1999) en que desaparece a medias  y más tarde definitivamente cuando fallece su Líder (Enero de 2013)). Más tarde lo repite Duarte Frutos (2002-2008); desaparece al fundar el “Movimiento Progresista” una vez retirado el apoyo del “Movimiento de Reconciliación Colorada” de los hijos de Argaña y llevando al Partido a la llanura en el 2008. En las internas Municipales de 2010 obtiene un magro 5% y desaparece.
Todos los “jóvenes apurados” de todos los tiempos tienen en común el enfrentamiento entre la élite partidaria y el campesinado popular al extremo que durante el Gobierno de Duarte Frutos casi desaparecen los apellidos, salvo Carlín, nombrado Ministro, pero que renuncia a los 6 meses. Fue elegido para cubrir las apariencias con un Príncipe de la ANR apoyando a jóvenes mendigos voraces, cosa que no consiguieron.
Hoy Cartes, al parecer, quiere volver con la élite aunque sus protagonistas carecen de historia, algo nunca imaginado. Son “jóvenes apurados”. Igualmente son apurados sus adversarios. Entre todos los Movimientos internos hoy día, pocos son los que detentan más de 50 años. Es decir, huelga la experiencia a los cuatro vientos. A este paso, el Partido Colorado tiene nuevamente los años contados.
Hemos hecho estos resúmenes para no repetir errores. Pero cualquier recomendación caerá en saco roto pues a partir de los 30 años el hombre, una vez pasada la primera juventud, sueña con veleidades de poder y riquezas. Y el que no lo crea lea la campaña de Italia de 1797 dirigida por un General de 27 años, Napoleón Bonaparte .-

FUENTE: Dr. Osvaldo Bergonzi: Abogado, escritor, historiador y político de gran versación intelectual e investigador incansable.-

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