lunes, 2 de junio de 2014

PÚTIN Y EL NACIONALISMO PAN-RUSO

        VLADÍMIR PÚTIN Y EL NACIONALISMO PAN-RUSO
     El 16 de agosto de 1999, los miembros del Parlamento de Rusia -la Duma Estatal- se reunieron para aprobar la candidatura de un Primer Ministro. Escucharon el discurso del Candidato, le hicieron unas preguntas y debidamente lo confirmaron en el cargo.
      Era la sexta persona en ocupar el puesto en los 16 meses de la presidencia de Boris Yeltsin y un alto miembro del Partido se confundió con el nombre. Expresó que apoyaría la candidatura de Stepashin -el apellido del recién destituido primer ministro- en lugar de su desconocido remplazo, antes de rectificar el embarazoso error.
     Si los altos diputados de la Duma ni siquiera podían recordar el nombre del nuevo Primer Ministro, tampoco se podía esperar que el resto del mundo prestara mucha atención a su discurso. Era poco probable que fuera Líder del Gobierno Ruso por más de unos meses así que, ¿para qué tomarse la molestia?
     Ese individuo era un ex agente de la agencia de inteligencia KGB, Vladímir Pútin, y ha estado a cargo del país más extenso del mundo, como Presidente o Primer Ministro, desde entonces.
     Pocos se dieron cuenta en ese momento, porque pocos estaban escuchando, pero ese discurso esbozaba el esquema de casi todo lo que ha hecho, de cómo reformularía un país que estaba al borde de un colapso catastrófico.
     Hacía apenas 364 días que Rusia había entrado en cesación de pagos de su deuda. Los salarios de empleados del sector público y las pensiones se pagaban, con suerte, con meses de atraso. La infraestructura básica se desmoronaba. Los bienes más preciados de la nación estaban en manos de un manojo de "Oligarcas" bien conectados que manejaban el país como un feudo privado.
     El otrora poderoso ejército ruso había perdido la guerra en Chechenia, un lugar con menos habitantes que el número de soldados rusos. Además, tres antiguos aliados del Pacto de Varsovia se habían afiliado a la OTAN, llevando la alianza de Occidente hasta las fronteras de Rusia.
     Entretanto, el país era conducido por Borís Yeltsin, un borracho irascible en frágil estado de salud. La situación era apremiante, pero Pútin tenía un Plan.
     No puedo abarcar todas las tareas que enfrenta el Gobierno en este discurso. Pero de una cosa estoy seguro: ninguna de esas tareas pueden realizarse sin la imposición de un orden y disciplina básicos en este País, sin el fortalecimiento de la cadena vertical”, manifestó a los Parlamentarios congregados.
     Nacido en Leningrado, en 1952, Putin se crió en los años de oro de la Unión Soviética, el período después del espectacular triunfo de la URSS en la Segunda Guerra Mundial. Sputnik, la bomba de hidrógeno, la perra Laika y Yuri Gagarin eran testimonio del ingenio soviético. Las apabullantes intervenciones en Hungría, en 1956, y Checoslovaquia, en 1968, fueron una muestra de su determinación.
     Los ciudadanos soviéticos gozaban de un período de paz y prosperidad. La vida era estable. La gente recibía su salario. Cada quien estaba en su puesto. El mundo los respetaba.
     Cuando Pútin habló ante la Duma, su patria era otro lugar, caído en desgracia ante el resto. Hablaba como un hombre que añoraba las épocas cuando Moscú era tomada en serio. No lo mencionó de manera explícita pero claramente estaba golpeado por la inhabilidad rusa de evitar que la OTAN expulsara las fuerzas de su aliado, Serbia, de Kosovo hacía unos pocos meses.
     "Rusia ha sido una gran potencia durante siglos y aún lo sigue siendo. Siempre ha tenido y tendrá zonas de interés legítimo... No deberíamos bajar la guardia en este aspecto ni permitir que nuestra opinión sea ignorada", dijo.
     Su política interna era restaurar la estabilidad, frenar lo que llamó las "revoluciones" que habían hundido a Rusia. Su política exterior era recuperar el lugar de Rusia en los asuntos mundiales. En su discurso prometió “devolver a Rusia su calidad de Gran Potencia”. Esos dos objetivos fundamentales han dirigido todo lo que ha hecho desde entonces. Si lo hubieran escuchado, ninguna de sus medidas los hubiera tomado por sorpresa.
     Desde entonces, se ha aferrado de cuanta oportunidad le ha brindado la historia -desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 hasta la revolución en Ucrania de 2013- para concretar sus metas. Ha sido tácticamente astuto y despiadadamente oportunista.
     Tanto en el interior como en el exterior, quiere que Rusia recupere el prestigio que tenía cuando crecía. El lugar obvio para iniciar esta campaña fue Chechenia, el símbolo del colapso de Rusia. Los chechenos derrotaron la campaña de Yeltsin de aplastar su independencia autodeclarada, pero resultó ser una victoria amarga. La guerra devastó el pueblo, la economía y la infraestructura de Chechenia. El territorio se convirtió en un antro de secuestros, violencia y crimen sin que nadie -hasta que llegó Putin- hiciera algo al respecto.
     Finalmente, para los acongojados rusos patrióticos, aquí tenían a un hombre no solamente capaz de pagar sus pensiones, sino preparado para ensuciarse las manos defendiendo a la Patria. Al cambio del milenio, cuando Yeltsin abandonó la Presidencia y designó a Pútin como su sucesor, los índices de aprobación del desconocido Primer Ministro superaban el 70%, un nivel que ha bajado poco desde entonces.
     Grupos de los derechos humanos y algunos Gobiernos de Occidente acusaron a Putin de violar la ley rusa e internacional en la cacería de sus opositores chechenos. (El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha fallado contra Rusia en 232 casos de "derecho a la vida", efectivamente señalando a Rusia de asesinatos continuos durante la campaña chechena). Pero eso no ha mermado la popularidad de Putin.
     En Chechenia, murieron cientos de soldados y miles de civiles. Centenares de miles de chechenos huyeron buscando asilo fuera de Rusia, pero la integridad territorial se conservó y Putin inició su tarea de recuperar el prestigio ruso.
     Después del 11 de septiembre de 2001, Pútin reformuló su campaña en Chechenia como parte de la “guerra global contra el terrorismo”, acallando así a la crítica internacional por la conducta de sus tropas. Se acercó brevemente al presidente estadounidense George W. Bush -quien inclusive afirmó haber avistado el alma de Pútin- hasta que la guerra en Irak los volvió a apartar. En Irak, Putin insistió en el cumplimiento de la Ley Internacional; ninguna invasión podría realizarse sin la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y esa aprobación no estaba a la mano.
     Internamente, aplastó a los Oligarcas más poderosos, primero aquellos que controlaban los medios, doblegando así la animada escena televisiva y, luego, en 2003, arrestó a Mijaíl Khodorkovsky, el hombre mas rico del país. Su Compañía Petrolera fue desmenuzada y comprada por una Empresa Estatal. Khodorkovsky fue encarcelado en un proceso tan indignantemente predeterminado que Amnistía Internacional lo declaró un prisionero de consciencia. "Creo que quedó absolutamente claro, cuando arrestaron a Khodorkovsky, que Putin no iba detrás de los Oligarcas para reafirmar el Poder de la sociedad democrática civil sobre esos titanes. Él lo hacía como parte del plan para construir un régimen autoritario", opina Chrystia Freeland, que era editora en jefe de la oficina en Moscú del diario Financial Times cuando Putin llegó al Poder y ahora es Diputada Liberal en el Parlamento de Canadá. Freeland también es una de los 13 canadienses a quienes se les prohibió la entrada a Rusia por la respuesta de Canadá a la imposición de sanciones contra funcionarios rusos.
     Putin mantuvo un férreo control sobre las elecciones Parlamentarias a finales de 2003 y sus aliados obtuvieron dos terceras partes de la Duma. Elogió el proceso como un paso hacia el "fortalecimiento de la democracia", un proceso al que los observadores de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea tildaron de "abrumadoramente distorsionado".
     En apenas cuatro años, Putin había aplastado a Chechenia, dominado los Medios libres y a los Oligarcas, ganado una mayoría Parlamentaria que le permitía hacer lo que quisiera y demostrado que Rusia tenía una voz fuerte en asuntos internacionales.
     “Él dice lo que piensa y hace lo que dice -por lo menos con mayor frecuencia que ninguno de los otros Políticos o Estadistas contemporáneos- los analistas y políticos de Occidente siempre tratan de encontrar un fondo falso a sus declaraciones y frecuentemente no lo encuentran. Eso se puede aplicar a muchos otros líderes soviéticos, incluyendo Stalin, por lo menos antes y durante la Segunda Guerra Mundial, sostiene Dmitry Linnik, jefe de la oficina en Londres de la emisora La Voz de Rusia.
     “Él es un Nacionalista –en el sentido del País Ruso, no de la etnia rusa– esa es su mayor fuerza conductora, creo yo, no una sed de Poder ni ambición personalagrega el mismo.
     Pero Freeland no está de acuerdo. "Creo que ha tomado una serie de decisiones, de manera muy racional desde su estrecho punto de vista, que le dan en este tipo de régimen autocrático la mayor cantidad de poder y riqueza personal", argumenta.
     Pero faltaba algo para que el mundo de su infancia fuera completo: la Ideología. Pútin restauró los símbolos Soviéticos: el Himno Nacional y los emblemas, y elogió el triunfo Soviético en la Segunda Guerra Mundial: “La Gran Guerra Patriótica”. Pero también adoptó algunos objetivos de la era pre-soviética. Se acercó a la Iglesia Rusa Ortodoxa y mencionó a filósofos antisoviéticos como Ivan Ilyin, cuyos restos repatrió a Rusia y enterró con honores.
     Esa tendencia hacia una forma exclusiva de Nacionalismo Conservador de Rusia –El Conservador no quiere conservar el pasado por ser pasado, según se lo define habitualmente, sino que pretende conservar del pasado lo constante, lo perenne– se aceleró después de la ola de protestas contra el fraude electoral que estalló en Moscú entre 2011 y 2012 y que enemistó a Putin con los Liberales rusos.
     Entre sus ideólogos favoritos está Vladímir Yakúnin, un viejo amigo y compañero de la KGB, creyente ortodoxo, y que ahora es el jefe del Sistema de Ferrocarriles Rusos, una de las compañías más estratégicas y significativas. Rusia no está entre Europa y Asia. Europa y Asia están a la izquierda y a la derecha de Rusia. No somos un puente entre ellos, sino un espacio de civilización separado, donde Rusia une las Comunidades del Este y el Oeste", dijo Yakúnin en una entrevista reciente con la agencia rusa Itar-Tass.
     En el mes de Marzo de 2014, supo que su nombre estaba en la lista "de los miembros más cercanos al círculo de liderazgo de Rusia" que Estados Unidos elaboró para aplicar sanciones tras la anexión de Crimea.
     La idea de que Rusia esté separada pero no equiparada a Occidente le conviene, puesto que le permite al Kremlin rechazar las críticas de Occidente de que sus elecciones, sus sentencias judiciales y su política exterior son parcializadas e irrelevantes.
     Muchos de los amigos de Pútin, pese a ser críticos con las políticas, los valores, las estructuras y la economía Occidental, están muy apegados a sus comodidades. Los dos hijos de Yakunin viven en Europa Occidental, uno en Londres y el otro en Suiza, y sus nietos están siendo educados allí. Según el activista contra la corrupción Alexei Navalny, el propio Yakunin se ha construido un palacio a las afueras de Moscú con piedra caliza y materiales llevados de Alemania, algo extraño en un hombre que se supone que aboga por crear una economía rusa independiente de Occidente.
     Pútin también abrazó algunos principios que después dejó de lado cuando vio que no le valían: En 2003 en Irak, hizo una defensa pública del Derecho Internacional en la que se oponía a una eventual invasión sin el visto bueno de Naciones Unidas. En Georgia, en 2008 envió tropas sin ni siquiera tratar de consultarlo en el Consejo de Seguridad. El año pasado no se planteaba la intervención en Siria. Y este año, justifica la intervención en Ucrania y la considera indudablemente legítima.
     Debe ser que los principios nunca han sido un problema y que el objetivo de Pútin ha sido siempre maximizar el Poder de Rusia y desafiar los intentos de Occidente de controlar su País.
     "Tenemos todas las razones para asumir que la infame política de contención llevada a cabo en los siglos XVIII, XIX y XX sigue vigente hoy. Tratan continuamente de acorralarnos porque tenemos una posición independiente", afirmó Pútin en un discurso el pasado mes de Marzo, al anunciar la anexión de Crimea. En esa alocución repitió los puntos de 1999, pero con 15 años de resentimiento adicionales: "Si comprimes el muelle hasta su límite, regresará a su posición inicial de manera violenta. Recuérdalo siempre".
     No es fácil rediseñar un país por tu cuenta y Pútin necesitó la ayuda de un grupo clave de la sociedad rusa. Mientras que aplicó mano dura contra periodistas independientes, hombres de negocios y políticos, se apoyó en autoridades estatales para asegurarse de que sus ideas se implementan.
     Y han sido muy bien recompensados por su ayuda. Los salarios para los más altos Funcionarios aumentaron el año pasado en un 20%, una cifra que se cuadruplicó en los presupuestos generales. El atracón de gastos de Putin significa que, para conseguir el equilibrio presupuestario, el crudo Brent ahora debe rozar los US$117 por barril, más de cinco veces el nivel de 2006, según el análisis del Deutsche Bank. Pero ni siquiera eso es suficiente para los más altos Funcionarios. El Ministro del Interior, Vladímir Kolokóntsev, dijo hace un par de meses que en 2013 el precio del soborno medio en el país se duplicó a los US$4.000. El año pasado, Transparencia Internacional situó a Rusia en el número 127 del Índice de Percepción de Corrupción, un lugar que le pone a la altura de países como Paquistán, Mali y Madagascar.
     "Pútin se ha descalificado a sí mismo al destruir todas las fuerzas independientes del Poder en Rusia. Ahora sólo puede confiar en la Burocracia y debe seguir aumentando sus fondos para asegurarse las lealtades", asegura Ben Judah, el crítico autor Británico del libro “El Imperio Frágil”, un estudio de la Rusia de Pútin.
    Pútin ha conseguido construir una versión del País de su infancia que puede actuar de forma independiente en el mundo y en el que la disidencia se controla y el Poder del Kremlin no lo desafía nadie. Pero es una espada de doble filo porque la Unión Soviética se desmoronó por un motivo y una Rusia creada a su imagen y semejanza se arriesga a compartir ese destino”, finaliza.
     Según Vladímir Bukovsky, un disidente que pasó una década en prisión en la era soviética antes de exiliarse en Occidente en 1976, Putin es totalmente sincero cuando dice que la desintegración de la Unión Soviética fue la mayor catástrofe geopolítica del Siglo XX”. Y remata: No entiende que el colapso soviético fue predeterminado, por lo tanto, cree que su misión es restaurar el sistema soviético lo antes posible”. Bukovsky considera que, como oficial de rango intermedio de la KGB que amaba la Unión Soviética, Putin careció de la perspectiva de los del Alto Mando, que sabían perfectamente que el desplome vino dado por el peso de su propia ineficiencia en lugar de por un complot occidental.
             GOBIERNOS DE PÚTIN:
          Cuando comenzó el período que se conoce como la bicefalía ejecutiva de Medvédev-Putin el primer problema que debieron enfrentar fue la llegada a Rusia de la crisis mundial.        Gracias al Fondo de Estabilización creado con las super ganancias generadas por la venta de gas y petróleo y a la aplicación de políticas correctas, lograron evitar que la crisis golpeara fuertemente a la población y con ello evitaron el peligro de una explosión social. El Gobierno no permitió la quiebra de los Bancos, y de la noche a la mañana, las Entidades Financieras con problemas se vieron en manos de otros Bancos Estatales o controlados por el Estado. También se intervino en la Bolsa, y el Gobierno compró acciones de las principales Empresas en peligro, que más tarde revendió con ganancias. Con todo, la caída de la economía fue grande, pero su recuperación, mucho más rápida que en otros países.
          Pútin desde el primer momento hizo públicas sus intenciones de consolidar un Poder Central de mayor fuerza que el que se tenía hasta entonces. Tras ganar las elecciones del 2000, preparó un decreto que fue promulgado en mayo de 2000, el cual estableció que los 89 Sujetos Federales de Rusia pasaban a estar distribuidos bajo la jurisdicción de 7 Distritos Federales supervisados ​​por representantes designados por el Presidente, a fin de facilitar la Administración Federal. Luego, en julio, de acuerdo con una Ley propuesta por él y aprobada por el Parlamento Ruso, también obtuvo el derecho a despedir a los Jefes de los Sujetos Federales (Gobernadores, Presidentes de Repúblicas y los Alcaldes de Moscú y San Petersburgo). Igualmente, desde el momento que asume la Presidencia, inicia un Proceso de Reorganización de la Legalidad, que lleva a la unificación de las Leyes en todo el país (las Repúblicas de la Federación Rusa se ven obligadas a eliminar o modificar aquellas leyes locales que contradicen a las federales) y a la aprobación de numerosos Decretos y Leyes así como también a la creación de Instituciones, destacando la codificación y ejecución de la Ley de Tierras y la Ley de Impuestos, las cuales habían experimentado un progreso muy lento bajo Yeltsin.
          Durante su primer mandato, Putin limitó la influencia de los Oligarcas, comenzando por los que controlaban las televisiones rusas, y construyó la llamada Vertical de Poder. Para construir su Vertical de Poder, Putin impulsó en los primeros meses de su Presidencia una reforma por la cual los Gobernadores, Presidentes de Repúblicas de la Federación Rusa y Alcaldes de Moscú y San Petersburgo y los Presidentes de las Asambleas Legislativas correspondientes dejaban de constituir el Consejo de la Federación —la Cámara Alta del Parlamento Ruso— y pasaban a ser designados, uno por los Gobernadores y otro por el Órgano Legislativo local (los Gobernadores, a su vez, pasarían más tarde, en su segundo periodo presidencial, a ser, de hecho, designados por el Presidente; a las Asambleas les correspondería solo ratificarlos).
          La reforma legal de Rusia continuó durante el primer mandato de Pútin. En particular, logró la Codificación de la Ley de Tierras y la Ley de Impuestos, donde el progreso había sido lento durante la administración de Yeltsin a causa de la oposición Comunista y Oligárquica, respectivamente. Se aprobaron nuevos Códigos de la Ley de Procedimiento Laboral, Administrativo, Penal, Mercantil y Civil, así como una Ley Principal para el Tribunal o Asamblea.
          En 2005, el gobierno de Pútin pone en marcha los Proyectos de Prioridad Nacional, cuyos ámbitos eran la salud, la educación, la vivienda y la agricultura, estando destinados a impulsar y mejorar la situación del País en dichas áreas. De entre las medidas implementadas destacó el aumento salarial en los sectores Educativos y de Salud Pública, así como la inversión en la modernización del equipamiento de los hospitales e instituciones médicas de orden público, implementado entre 2006 y 2007. Igualmente en su discurso de 2007, Putin propuso aumentar las “prestaciones de maternidad y el cuidado prenatal para las mujeres”.
          El 22 de febrero de 2006, Vladislav Surkov, vicejefe de la Administración Presidencial desde 1999, considerado el ideólogo de la era Putin –junto con el filósofo, sociólogo y geopolítico Aleksandr Dugin– dio una nueva definición del concepto de Democracia Soberana, aplicado a Rusia, y desde entonces tanto algunos de los partidarios del Kremlin como sus oponentes comenzaron a definir el sistema político del país con este término (unos positivamente y otros peyorativamente). En esencia la idea de Surkov era que la Política del Presidente debía contar con el apoyo de la mayoría de la población -de ahí que a Pútin se le calificaría como Líder de la Nación- y que precisamente el apoyo de esta mayoría es lo que constituye el principio fundamental de una sociedad democrática”.
          El 8 de febrero de 2008, Putin pronunció un discurso ante la sesión ampliada del Consejo de Estado —Estrategia de desarrollo de Rusia hasta el año 2020— interpretado por los medios de comunicación rusos como su testamento político. En él criticó la situación que imperaba en la década de 1990, plantó objetivos ambiciosos de crecimiento económico para los próximos 12 años, condenó la expansión de la OTAN y el plan de EE.UU. para incluir a Polonia y la República Checa en un escudo de defensa antimisiles y advirtió que "Rusia tiene y tendrá siempre las respuestas a estos nuevos desafíos".
          Igualmente, otro punto central de las Relaciones Exteriores rusas durante el período de Vladímir Pútin al frente del país, es el notorio acercamiento hacia los países de Latinoamérica, especialmente a los países gobernados por Gobiernos de tendencias izquierdistas tales como Brasil, Ecuador y Venezuela, algo que viene a ser un punto común con uno de sus más próximos aliados, China, país con el cual detenta una gran cantidad de alianzas económicas y con el que ha coincidido en muchas ocasiones.
          Notorio es el hecho de que, una vez asumida su primera Presidencia Constitucional, Putin centró su atención en una serie de Reformas Políticas e Institucionales, dejando en la incertidumbre su visión y posturas respecto a la Economía durante los primeros días de su mandato. Finalmente, en julio del 2000, se materializó la primera acción en la materia por parte de Pútin con la aprobación de su Programa Económico, dividido en dos partes: una con miras a impulsar un crecimiento sostenido, fijando el año 2010 como límite, mientras que a la par introducía una “Reorganización de la Economía” partiendo del Sector Fiscal y de las Inversiones del Estado que debía concluir para el 2001. Sucesivas alianzas económicas con diferentes países como China, Bielorrusia, Venezuela, Brasil y unas portentosas relaciones con la Unión Europea, unido a un pragmático impulso a los sectores energético, petrolero y gasífero, basado en el fuerte aumento del precio del petróleo en el mercado mundial, pero también a la mejora y simplificación del sistema impositivo, que redujo la evasión fiscal, y la alta demanda energética por parte de los Países del Asia Central y la propia Europa, han sido el eje característico de la política económica rusa a lo largo de la década de Pútin en el Poder. Como consecuencia, el alto crecimiento económico Ruso no suele ser objeto de discusión. Y la estabilidad socio-económica contribuye a dicho crecimiento, así como también las inversiones extranjeras, las cuales se han visto favorecidas por la Administración de Pútin, siendo responsable de introducir una reforma legal que abrió a la inversión extranjera sectores antes excluidos, como la propiedad agraria.-

               FILOSOFÍA POLÍTICA:
          Los pasos que Vladímir Pútin ha dado desde la publicación de su artículo programático sobre la Unión Euroasiática en “Izvestia”, demuestran que no se trata simplemente de una declaración aislada. No obstante, tanto sobre una integración del espacio post-soviético, como respecto a la posibilidad de llevarla a cabo prioritariamente en relación con la CEI (Comunidad de Estados Independientes), el tema ya ha sido ampliamente tratado por el mismo Pútin y por otras figuras políticas.
          Que no se trata simplemente de una abstracción, es algo visible desde los primeros pasos concretos tendientes al establecimiento de una unión aduanera, en la creación de una zona de libre comercio en la CEI y en otras acciones: esto demuestra que estamos frente a un proyecto con estrategias y programas.
          La Unión Euroasiática no es sólo una iniciativa económica, aunque Pútin insiste en la economía. Pero si sólo se trataba de economía, entonces ¿por qué no limitarse a un formato “euro”, la Comunidad Económica Euroasiática (CES), un espacio económico común o una unión aduanera? ¡No! Putin dijo que la Unión Euroasiática es otra cosa. Es una Estrategia Política real. Y vemos cómo Pútin se está esforzando en ponerla en práctica.
          Si Medvédev comenzó su Presidencia con el proyecto de modernización, Pútin comienza su regreso a la Presidencia con el proyecto de Eurasia. ¿Qué es la Unión Eurasiática? Se trata de una Filosofía Política que tiene Tres principios básicos, Tres núcleos principales: El Primer Núcleo consiste en la construcción de un mundo multipolar”. No se ve la necesidad, ya sea de un mundo unipolar, ya sea de la hegemonía Estadounidense -que Putin ha criticado en su discurso de Munich- ni de un mundo sin polos que garantizaría el dominio de las Corporaciones Transnacionales y el Poder de las Élites mundiales. Para Pútin es inaceptable tanto un Mundo sin Polos como un Mundo Unipolar. Él habla de un Mundo Multipolar donde haya algunos polos concretos de influencia regional, desde cuyo equilibrio se pueda implementar un sistema equitativo de reparto de la fuerza y de las áreas de influencia. Sólo en un mundo multipolar puede hacerse esto.
          De la idea de un mundo multipolar arranca el Segundo Núcleo de la Filosofía Política Euroasiática: la integración del espacio post-soviético”. Esto es realmente lo que Pútin, ahora, más destaca: En que Rusia, por sí sola, no puede constituir un polo plenamente autónomo y completo en un mundo multipolar. Con el fin de crear este polo Rusia necesita de aliados, de los procesos de integración en el espacio post-soviético. Necesita de Kazajstán, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, si es posible también de Armenia y de Azerbaiyán; necesita una salida en el corazón de Asia Central, como en Kirguistán, en Tadžikistán, mejor aún en Uzbekistán e incluso en Turkmenistán.
          Eso es todo: una perspectiva muy lejana. Pero hay que trabajar en esta dirección. Dice Pútin: aunando nuestro potencial energético, económico y militar-estratégico, nuestros yacimientos de recursos fósiles y naturales y sus canales de distribución, seremos una Potencia Mundial real, verdaderos protagonistas globales, y volveremos al escenario de la Historia”.
          El Tercer Núcleo de un Mundo Multipolar: Rusia se está reconstruyendo con el modelo de la Democracia Liberal que en los años 90 fue copiado de Occidente, recorriendo la muy especial ruta Rusa de desarrollo.
          La especificidad de la Sociedad Rusa consiste en el hecho de que “no tiene una Nación enteramente burguesa”: no tiene una única Sociedad Civil basada en los principios del individualismo, el liberalismo, como por ejemplo la sociedad Norteamericana o Europea. El sistema de valores de Rusia es radicalmente diferente. Este sistema tiene como valor estratégico “una unidad alrededor del núcleo ruso y la polifonía étnica”, no las Naciones, sino los Grupos Étnicos que viven en el territorio de Rusia y en el espacio post-soviético, formando una unidad cultural. Esto se llama Eurasismo en la política interna: una sola Gestión Estratégica, un solo Estado y una Multiplicidad de Grupos Étnicos, cada uno de los cuales no reproduce la propia configuración nacional o política, sino una parte del tesoro espiritual de la Patria común”.
          Pútin ha hablado desde el año pasado sobre la necesidad de distinguir entre Naciones y Grupos Étnicos. La Nación es una sola, como único es el Estado, mientras que los Grupos Étnicos son diversos. En este punto es muy importante no permitir ni el Nacionalismo separatista de los grupos minoritarios, ni el Nacionalismo chauvinista de los pueblos más grandes. Los modelos nacionalistas estrechos son incompatibles con la naturaleza Euroasiática de nuestra sociedad. Si queremos preservar, fortalecer y ampliar nuestra esfera de influencia, debemos ser Euroasiáticos y basar nuestra política en esta filosofía.
          Esto es todo lo que Pútin anunció, este es el Proyecto que ha comenzado a concretar. Es casi seguro que en un corto período de tiempo va a ser necesario modificar el Sistema Político, cambiar el equilibrio de Poder entre el centro y las regiones, y el discurso en dos direcciones simultáneamente: la eliminación de conceptos tales como la República Nacional dentro de Rusia y al mismo tiempo ampliar el Poder de los Grupos Étnicos, una política deliberada para el fortalecimiento y la renovación de la lengua y de las comunidades religiosas. Se trata de un equilibrio dual.
          Esta Filosofía Política de Eurasia estará representada por Pútin en el curso de 2014. Se trata de un asunto muy serio. Vamos a entrar en una era de nuevas realidades políticas. No se trata de la modernización liberal, sino de la construcción de una Potencia Euroasiática: Integral, fuerte, mundial, con sus características sociales, con sus principios y valores específicos.-








                                       FUENTES.
 1) BBC de Londres: “Informe del Instituto de Información de Guerra y Paz” (IWPR). Marzo de 2014.-
      2) Aleksandr Dugin: “Contra el Imperio”; “Reflexiones Contemporáneas”; “EURASIA, RUSIA”; Barcelona, Enero de 2012.-
      3) Robert A. Saunders y Vlad Strukov: “Historical Dictionary of the Russian Federation”; pp. 153, 772; Scarecrow Press, Londres, 2010.-
      4) John Dunlop: “Fundamentos de la Geopolítica” de Alexander Dugin; loco citato et passim; Londres, 2013.-
      5) Ataullah Bogan Kopanski: “World Journal of Islamic History and Civilization”; Londres, 2013.-
      6) Alberto Buela: “Dugin, Profeta de Eurasia”; Dossier Geopolítico,  Buenos Aires, 2013.-
      7) Anton Sherkhovtsov: “The Palingenetic Thrust of Rusian Neo-Eurasianism: Ideas of Rebirth in Aleksandr Dugin Worldview; pp. 491-506; London, 2008.-

         

No hay comentarios:

Publicar un comentario