sábado, 18 de abril de 2015

SEIFART

INCAPACIDAD POLÍTICA DE SEIFART                                  El comienzo de la decadencia y la derrota del Partido Colorado.
        (Del Libro “Lino Oviedo, Más Allá del Golpe”, 2ª Edición)
       Pese a los esfuerzos de la retaguardia “Wasmoseifarista” (durante el quinquenio 1993-98) por mantener la estabilidad del Partido y del Gobierno, establecer la confianza en el “Liderazgo” de Wasmosy y Seifart y acallar a los detractores del Régimen, sus cometidos estaban condenados al fracaso. La realidad demostró que el hecho de centrar la atención en la legitimidad ideológica del Gobierno y hacer concesiones a los “seccionaleros” burócratas postergando la puesta en marcha de las reformas, la reactivación económica y la lucha contra la corrupción, y congelando la solución del problema con el “Movimiento de Reconciliación Colorada”, ha sido un importante error táctico, pues dicha legitimidad (o la aceptación de ella por la gente) resultó ser extremadamente frágil. Las reyertas con el “Argañismo” y aún las del interior del “Oficialismo” por Cargos, influencias y posiciones de Poder, contribuyeron para continuar movilizando negativamente –radicalizando y fragmentando– al Partido. Un ejemplo de la desorientación ideológica del Régimen lo constituía el caso de Nicanor Duarte Frutos, quien tranquilamente trascendió la ideología y la tradicional “solidaridad Republicana” para solicitar el concurso, el consejo y el respaldo de nuevos colaboradores sin detenerse a pensar si éstos pertenecían o respondían o no al Partido con lo que debilitó irremisiblemente la autoridad de la Junta de Gobierno, la influencia de los Caudillos y a la postre la figura incipiente del mismo Wasmosy como “Dirigente Colorado”. En fin, el espectáculo itinerante y juglaresco montado y protagonizado por éste último, los desganados y torpes preparativos de la retaguardia “wasmoseifarista” para la “guerra” contra el Candidato Partidario de “los militares” (entiéndase “Oviedo”) y la persistencia en la intención de aplicar medidas disciplinarias a un puñado de opositores del Régimen, pero que representaban a cientos de miles de Colorados, probablemente constituye la prueba de que el “modelo” inicial “Wasmosy-Seifart” estaba agotado muy pronto.
        ¿Y porqué estaba fallando el esquema?
       Aún cuando no es posible explicar el orden preciso en que deben producirse las alianzas, las reconciliaciones de intereses y la coordinación de estrategias, podemos señalar como mojones orientadores una serie de consideraciones de acontecimientos clave que tuvieron lugar desde mediados de 1992 hasta esos finales de Mayo de 1994 y que reseñáramos en todo el texto precedente.
        Así fue como Seifart asumió, con ese frío cálculo, pero incapacidad estratégica que lo caracterizan, su función de Operador Político en el replanteado esquema de Poder para las elecciones: de las internas partidarias primero, y luego las generales de Mayo del ’93. Su unión Vicepresidencial con Wasmosy era una fórmula compleja que debía conciliar los intereses de un Empresariado en afán de ganar su cuota de Poder político y los de un Partido que había perdido la autoridad de sus liderazgos. No se trataba simplemente de la Candidatura de un Binomio, sino de la renovación del “pacto” cívico-militar para administrar el Poder de la Transición; y esto supone mucho más que cinco años de Gobierno. Este breve perfil que trazamos señala, en cierto sentido, una especie de “transición” después del Gobierno de “transición” que dejó Rodríguez,  y sus dificultades traducían fielmente la situación de un dominio político que todavía no terminó de configurarse.
       Y el esquema falló porque se pretendió que funcionase con un Empresario (Riquelme) como Presidente del Partido; otro Empresario como Jefe del Ejecutivo; en tanto que el máximo Comando Militar tendría el mando efectivo de los cuarteles y la vigilante operación del Poder real. Pero en este esquema brillaron por su ausencia las figuras de los Políticos de raza y de experiencia: la Élite que domina la Estructura generación tras generación y da continuidad a la historia de la sucesión del Poder.
        Y de esta manera se tuvo el primer traspié terrible del 27 de Diciembre de 1992, superado, merced al Golpe de Estado del Aparato”, el 4 de Marzo de 1993, y luego la prueba del 9 de Mayo, salvada por la capacidad de acción y previsión casi increíble –y que tomó de total sorpresa a la Oposición– del Gral. Oviedo, quien realizó una verdadera “patriada” republicana. Así pudo un Militar en servicio activo entregar el Poder a un Empresario contratista del Estado, en un traspaso que expresaba el vacío de autoridad del Liderazgo Político que, sin embargo, era la única opción viable para la consolidación del Gobierno desde la perspectiva de la realidad del Poder según nos enseña la Ciencia Política.
        Pero parecía no haber otra salida, pues en el otro lado Argaña representaba la indefinición estratégica, la no resolución de la crisis de Poder  que se desencadenó con el asalto Militante en 1987 y estalló en 1989. Así es como aparece patente la incapacidad de Liderazgo del Vice-Presidente Seifart, éste sí Político, hombre de la élite partidaria, que no pudo ni supo cumplir la misión de vincular a las Bases, Caudillos Colorados, Burócratas Seccionaleros, Élites Parlamentarias, Poderes Fácticos y actores sociales, con el Despacho Presidencial que era el escenario donde, en definitiva, cobraban realidad las fórmulas “Partido de Gobierno” y “Gobierno Nacional”….
        Y ante este fracaso del “Esquema de Poder” diseñado supuestamente para asegurar la continuidad del Poder del Partido Colorado en el Gobierno de la República hasta después del ’98, la ausencia de Liderazgos Políticos que acompañasen el proyecto parecía tener visos insolubles y fatalistas de tragedia griega…, pero la aparición en el escenario de Lino César Oviedo cambiaba todo el panorama y daba motivos para un nuevo y elevado esquema de Liderazgo Político, siempre que el General conservase un buen criterio y diseñase nuevos modos de acción para la dinámica de masas”… cosa que no ocurrió.-
(El Libro “Lino Oviedo, Más Allá del Golpe”, 2ª Edición revisada, se encuentra en venta en las Librerías Quijote, el Lector, Servilibro y Editorial Domínguez).-  

        

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