domingo, 14 de febrero de 2016

MACRI (II)

            LOS  POSIBLES  PASOS  DE  MACRI
                   (SEGUNDA PARTE)
      Un Decreto para avanzar contra la Ley de Medios

      Mediante un Decreto simple, el Presidente Mauricio Macri resolvió el 23 de Diciembre de 2015, apenas asumido el Poder, intervenir la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) un Organismo descentralizado y autárquico creado a partir del artículo 10 de la Ley Nº 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual. Su función principal es aplicar, interpretar y hacer cumplir la nueva Ley.
       La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en 2009 y reglamentada en 2010, es una norma de vanguardia, que entiende la Comunicación como un derecho humano equivalente a la libertad de expresión, y que promueve la democratización de las voces prestadoras de servicios. Su modo de concebir la comunicación es inclusivo, plural, y fuertemente antimonopólico y anticorporativo.
       Y también resolvió intervenir la AFTIC (Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) un Organismo plural y democrático creado por la Ley 27.078 “Argentina Digital” aprobada por el Congreso de la Nación en diciembre de 2014 para asegurar el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en todo el país, garantizando el acceso a todos los ciudadanos en condiciones de calidad. Estos son dos Organismos clave que regulan los medios audiovisuales y las telecomunicaciones.
       La medida desconoce los mecanismos de remoción establecidos por el Congreso Nacional y desplaza a sus respectivos Presidentes, Martín Sabbatella y Norberto Berner, cuyos mandatos vencen en 2017 y 2019. El anuncio lo realizó el ministro de Comunicaciones, el radical Oscar Aguad, quien consideró que “existe como una rebeldía” de los funcionarios “para atenerse al nuevo régimen de Ministerios”, fijado la semana pasada por Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). Tanto la AFSCA como la AFTIC solicitaron a la Justicia una medida cautelar contra la Resolución del Poder Ejecutivo, que designó en esos organismos a una persona claramente identificada con el Macrismo y a un familiar del Ministro del Interior. En la AFSCA, se nombró a Agustín Garzón, ex legislador del PRO y en la AFTIC a Mario Frigerio, tío de Rogelio Frigerio. Al conocerse la noticia, Dirigentes y agrupaciones Kirchneristas se manifestaron en las puertas de la AFSCA mientras que Organizaciones de Derechos Humanos, académicos y referentes del Derecho expresaron su rechazo. En paralelo, el PRO presentó una denuncia penal contra Sabbatella por “abuso de poder y usurpación del cargo”, que recayó en el juzgado de Julián Ercolini.
      Menos de quince días tardó Macri en avanzar contra la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada luego de años de debate en la sociedad civil y con un amplio consenso multipartidario: en Diputados obtuvo 146 votos a favor, 3 abstenciones y 3 en contra y en el Senado 44 votos a 24. La norma aprobada en 2009 contó también con el aval de la Corte Suprema, que declaró su Constitucionalidad tras años de litigio por parte del Grupo Clarín. El Multimedio todavía continúa su batalla judicial para impedir su adecuación a la Ley. La AFSCA había apelado el fallo del juez Pablo Cayssials, quién le dio la razón a Clarín respecto del proceso de adecuación de oficio. El nuevo Interventor probablemente desistirá de esa apelación, beneficiando así al Grupo Empresario Clarín conducido por Héctor Magneto.
      El primer paso de Macri fue el DNU 13/15 en el que subordinó a la AFSCA y la AFTIC a la órbita del Ministerio de Comunicaciones y a éste último le otorgó facultades que eran propias de esos dos Entes. El DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) fue cuestionado por el Frente para la Victoria en el Congreso pero continúa vigente ya que se necesita del rechazo de ambas Cámaras Legislativas para que sea derogado.
      A ese Decreto de Necesidad y Urgencia se le sumó el Decreto simple publicado el 24 de Diciembre en el Boletín Oficial. Sorpresivamente, en la página web correspondiente no figuró el boletín oficial del día hasta que Aguad anunció mediáticamente la intervención. “Ambos organismos y sus autoridades no responden a la nueva estructura orgánica de la Ley de Ministerios”, sostuvo el ex-Diputado Radical, apodado “el milico”, en un breve intercambio con la Prensa. El Ministro calificó como “rebelión” la continuidad de los funcionarios. “Obviamente estamos frente a un caos donde las decisiones se contraponen y se contradicen razón por la cual no podemos seguir funcionando de esta manera”, afirmó. La intervención tiene un plazo de 180 días, aunque desde Cambiemos dejaron entrever que se buscará una modificación de la legislación vigente para unificar ambos organismos bajo el mando del ex-Secretario de Medios porteño, Miguel de Godoy. El propio Aguad lo deslizó ayer al señalar que “por ahora” no se modifica la Ley de Medios y que van a “seguir tomando medidas sobre lo que es la regulación y la planificación estratégica de la Argentina”. “Nosotros no pretendemos nombrar Funcionarios en estos entes que perduren en el tiempo después del Gobierno que viene. Cada Gobierno tiene derecho a ejecutar sus políticas y nombrar sus funcionarios, para eso hay elecciones”, afirmó Aguad, en abierta contradicción con el artículo 14 de la LSCA (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual). La norma buscó expresamente mayor independencia al desfasar el mandato del Poder Ejecutivo con los del directorio de la AFSCA, tal como sucede en otros Organismos similares del mundo, por ejemplo en Francia y Estados Unidos. De hecho, durante el debate parlamentario en 2009, los propios Legisladores de lo que hoy se llama Cambiemos reclamaron otorgarle no menos sino más independencia al Organismo respecto del Poder Ejecutivo.
      De hecho, a partir de la intervención no sólo se removerá al titular de la AFSCA, sino que Garzón concentrará atribuciones que hoy competen a los siete miembros del Directorio del organismo, que tiene representantes de las tres principales fuerzas Parlamentarias, de Académicos y de un Consejo Federal compuesto por las 24 Provincias.
      En declaraciones a la Prensa, Sabbatella detalló que se presentó una Medida Cautelar y un Hábeas Corpus preventivo para garantizar la libertad de trabajadores y funcionarios. En el Organismo tomaron como un acto intimidatorio el despliegue policial montado en la zona del Organismo, que incluyó un vallado y un operativo de infantería. El Ministro sostuvo que se trató de “un error de información”, pero sin embargo esa noche la Policía ingresó al edificio de la AFTIC para advertirle a los trabajadores que debían evacuar el lugar ya que pasados 10 minutos cortarían la luz. A los 10 minutos, el edificio se quedó a oscuras.
      “Este decreto es ilegal, anticonstitucional y está violentando la Ley. Macri no tiene facultades para hacerlo”, aseguró ayer Sabbatella, que calificó la situación como “un conflicto de Poderes”. “Lo que están haciendo es una barbaridad, es un atropello brutal, por eso le pedimos al Poder Judicial que ordene esto”, aseguró y denunció que se busca evitar la aplicación de la Ley de Medios para favorecer a Clarín.
      Desde la AFSCA negaron que se encuentren “atrincherados” y adelantaron que acatarán la Resolución del Amparo. La causa quedó en manos del Juzgado Contencioso Administrativo Federal número 8, a cargo de la Jueza subrogante, Cecilia Gilardi. En respuesta, el PRO presentó una denuncia penal contra Sabbatella, que recayó en el juzgado de Ercolini. El fiscal Carlos Stornelli le pidió al Magistrado que allane el Organismo. Según fuentes judiciales, Ercolini por el momento tomará algunas medias previas antes de dar inicio a la investigación. La cautelar de la AFSCA pide la “nulidad absoluta” del Decreto 236 en virtud de su “arbitrariedad e ilegalidad manifiesta”. Además, solicita la nulidad del DNU 13/2015, que dispuso que las funciones y competencias de la AFSCA pasaran al ámbito del nuevo Ministerio de Comunicaciones. En sus considerandos sostiene que se violan derechos constitucionales, el principio de división de Poderes, el principio de razonabilidad y que esto lleva como “correlato la amenaza concreta del derecho a la libertad de expresión de todos los ciudadanos y ciudadanas”. Al mismo tiempo se detalla que no se cumple con el mecanismo de remoción establecido en el artículo 14 de la LSCA: “El Presidente y los Directores solo podrán ser removidos de sus cargos por incumplimiento o mal desempeño de sus funciones o por estar incurso en las incompatibilidades previstas por la ley 25.188. La remoción deberá ser aprobada por los dos tercios del total de los integrantes del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, mediante un procedimiento en el que se haya garantizado en forma amplia el derecho de defensa, debiendo la resolución que se adopta al respecto estar debidamente fundada en causales antes previstas”, reza la norma.
      En el escrito de la AFSCA se señala también que el DNU que reformó la Ley de Ministerios no cumple con los requisitos establecidos en la Constitución para que el Presidente pueda emitir disposiciones de carácter Legislativo. Según la presentación, se podría haber convocado a sesiones extraordinarias y no existe urgencia que impida seguir el trámite Parlamentario.
       Ya Organizaciones de Derechos Humanos como el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales: es una Organización no Gubernamental argentina con sede en Buenos Aires, fundada en 1979, orientada a la promoción y defensa de los Derechos Humanos y el fortalecimiento del sistema democrático), además de colectivos de Comunicadores y Asociaciones Periodistas habían expresado su rechazo a la medida. Se espera que en los próximos días se realicen presentaciones judiciales en distintos puntos del país. Hubo, además, críticas de los dos Bloques Legislativos del Frente para la Victoria, así como del Líder de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas, de Libres del Sur, Humberto Tumini, y de la Dirigente del Frente de Izquierda, Myriam Bregman.


     ¿POLÍTICA EXTERIOR IDEOLÓGICA?

       Todo parece indicar que la reflexión en materia de Política Exterior del nuevo Mandatario Argentino se funda en resignificar el país en el contexto internacional; y ello, básicamente, implica 'retornar' el país al mundo del que se fue durante los años anteriores: el espacio Atlántico-Europeo. Este sería el primer anillo de la nueva Diplomacia Argentina si bien, geográficamente hablando, el primer espacio es la sub-región o, como lo denominan algunos expertos argentinos, el exterior próximo”. De manera particular, las mismas autoridades de la nueva Administración argentina han indicado que relanzarán la relación con Brasil, primer país que visitará oficialmente Macri.
       En principio, claro que se trata de una decisión correcta: es imperativo desmontar la irresponsable confrontación a la que se llegó con Estados Unidos, el actor más poderoso del orden interestatal, así como con otros países centrales de Europa, como Alemania, Francia o Reino Unido, situación que retrotrajo la Diplomacia Argentina a viejos vicios o constantes”: la (muchas veces innecesaria) confrontación con Washington. Sin embargo, ahora nos encontramos en un contexto diferente puesto que, otrora, implicó un Poder Nacional preeminente en la región         –incluso, a escala continental– y no casi irrelevante, aunque durante los últimos tiempos, cuando se llegó a practicar una suerte de antipolítica externa”, estuvo desprestigiado; es decir, fue una gestión exterior con beneficios socioeconómicos intrascendentes y riesgos para la misma seguridad nacional.
Sin duda, Washington es clave para la diplomacia argentina, puesto que allí residen en buena medida las llaves que podrían destrabar cuestiones capitales (económico-financieras, principalmente) para el país. En este sentido, no ha sido un desacierto nombrar a un calificado Economista al frente de la Embajada en ese país. En menor medida, en Europa también se encuentran algunas claves, aunque no sería del todo acertado considerar que el viejo continente es un actor que aportará capitales copiosamente. Sin embargo, en esta relocalización de la Política Exterior Argentina se puede correr el riesgo de repetir la imprevisión de hace algunos años, cuando Argentina consideró con Menem que, anclando su política exterior al país del norte     –desde el que mayor impulso recibió la globalización como “régimen de poder”– los beneficios nacionales quedarían asegurados. Esta consideración ignoraba los más elementales patrones en Política Internacional, sobre todo los que previenen sobre el hecho de que la emotividad en las relaciones internacionales, sencillamente, no existe, pues solamente existen los intereses. La pregunta es: ¿está mirando la nueva Administración Argentina más allá de ese espacio? Y, si está mirando, ¿tiene en cuenta la dirección de las nuevas realidades que viven en ese otro espacio? Las preguntas son pertinentes, porque una excesiva relocalización de la política exterior argentina en el marco Atlántico-Europeo relegaría potenciales ganancias nacionales en espacios y sub-espacios dinámicos del mundo, que ofrecen posibilidades reales para las necesidades y urgencias argentinas. Esos espacios no solo son los sitios habituales de los que casi todos hablan –China, Rusia y, en menor medida, India– sino otros menos conocidos y sobre los que, hasta la fecha, la nueva Administración política argentina casi no se ha enfocado. Quizá no haga falta recordar que, hace dos décadas, con el Menemismo, la predominancia de la Política Exterior univectorial no sólo privó a la Argentina de aprovechar la evolución de las economías emergentes, sino que el País perdió mercados de exportación ante países vecinales. Por otra parte, se argumenta que la reorientación Atlántico-Europea de la Política Externa Argentina rebajará la relación con Rusia. Si sucede así, implicará la predominancia de un enfoque ideológico desfavorable para el interés nacional. Hace tiempo que el mundo dejó de estar dividido en esferas de influencia. Esta realidad hace convenientemente posible desagregar issues (asuntos, cuestiones) es decir: la relación comercial con Rusia (u otro gran Poder no Occidental) no significa que se comparta una relación estratégico-militar. Una Política Exterior excesivamente Atlántico-Europea también podría impactar en la región en cuanto a espacio de complementación económico-comercial, que debe profundizarse necesariamente. A Estados Unidos y a la Unión Europea, el aumento de Poder o masa crítica regional siempre les restará espacios para negociar acuerdos favorables a sus intereses. En este sentido, no se deben olvidar las palabras de Henry Kissinger a principios de los años noventa, cuando sostuvo que si Estados Unidos incitaba a la Argentina a firmar un acuerdo bilateral comercial o, incluso, a ser parte asociada del naciente Nafta, Washington hubiera logrado una decisiva ganancia de Poder, pues su consecuencia habría sido la disgregación del Mercosur y, por tanto, el mantenimiento de la división interestatal en la región.           Una orientación excesivamente Atlántico-Europea, es decir, que considere que la pertenencia “civilizacional” a Occidente representa casi la única opción internacional, podría llevar a que el País no sólo desaproveche oportunidades, sino que incremente, una vez más, el nivel de riesgos en un mundo carente de régimen internacional, inmerso en una acumulación militar, devaluado en sus organizaciones intergubernamentales, con profusa actividad de grupos fácticos, próximo a una nueva era de imperialismo de recursos, etc.
       Por ello, una mirada internacional Occidental, pero también Mundial, implicará mayores posibilidades en relación con una genuina construcción de Poder Nacional, la única baza probada para lograr ser parte real y no declamatoria de los Países "que hacen lo que pueden, y no de aquellos que sufren lo que deben", según la vieja clasificación interestatal de Tucídides.
       Así las cosas, el nuevo Presidente Argentino se volcó de lleno a diferenciarse de Brasil y los otros socios del Mercosur. El ritmo fue de vértigo: elecciones en Venezuela el 6, cambio de Gobierno Argentino el 10 y cumbre del Mercosur el 21 de Diciembre de 2015. Mauricio Macri hizo con la Política Exterior lo mismo que con el dólar: adelantó el momento y el escenario del conflicto. El solo anuncio de un dólar único produjo una suba de precios. Y  ya hay otra suba más ahora que la mega-devaluación es un hecho. El solo anuncio de un pedido de sanciones al Gobierno de Venezuela produjo una cadena de reacciones a nivel Regional. Y a partir del 10 de Diciembre pudo cambiar aún más el tablero. Cuánto podía cambiar era algo imposible de predecir. Pero ya hubo una fecha en juego: el 21 de Diciembre Macri y su canciller Susana Malcorra afrontaron la Cumbre del Mercosur en Asunción del Paraguay donde tuvieron que desdecirse de las sanciones a Venezuela.
       Como sucedía antes con Cuba, proponer una posición públicamente diferenciada o divergente sobre Venezuela no dice tanto sobre la opinión de fondo acerca de Nicolás Maduro como revela la intención de ganar el favor de Washington.
       Los vecinos
       La clave de lo que sucederá es el tipo de relación que el futuro Gobierno establezca con el Brasileño, el grado de acuerdo y desacuerdo entre Macri y Dilma Rousseff, a quien aconseja su asesor internacional Marco Aurélio García, y el nivel de vinculación entre Malcorra y el canciller Mauro Vieira. Malcorra tiene una gran experiencia en las industrias norteamericanas de servicios como IBM y en la secretaría general de la ONU, un sitio donde el staff de Ban Ki-moon tiene relación próxima con los distintos Departamentos (ministerios) de los Estados Unidos. La relación argentina con Brasil será su primer desafío en un terreno nuevo para ella.
       El Gobierno Brasileño y el Partido de los Trabajadores apostaron por Daniel Scioli y no por Mauricio Macri. Pero como entre las personas, entre los Estados la vida continúa. El columnista de “Folha do Sao Paulo” Clovis Rossi, un periodista informado e influyente, escribió que Marco Aurélio García admitió que la simple presentación de una propuesta divisionista por parte de Macri creará un litigio dentro del bloque. Pero, pragmático, dijo: “No será el primer problema con el que lidie el Mercosur”. García aceptó que fue portador de una carta de Rousseff a Maduro con “opiniones y percepciones sobre el proceso electoral, con total respeto de la soberanía venezolana”. Dijo que Maduro se mostró “sensible” a las observaciones pero no dio más detalles. Vieira, un prestigioso diplomático de carrera que antes de ser Canciller fue Embajador en la Argentina y en Washington, se empeñó personalmente en facilitar el diálogo dentro de Venezuela. El Congreso Brasileño también envió una misión a Caracas. Como era de esperar en un clima tremendamente enrarecido como el de los vecinos, la comitiva parlamentaria no solo no ayudó a descomprimir la crisis venezolana sino que acentuó la crisis en Brasil, donde “chavista” se convirtió en un insulto dentro del “Operativo Demolición” que tiene por blanco a Dilma y Lula. Unasur mandó una misión de observadores a las elecciones. Incluyó dos Diplomáticos brasileños. Uruguay esperó el resultado de las elecciones. El canciller Rodolfo Nin Novoa hizo declaraciones de no interferencia en un sentido contrario al de su antecesor Luis Almagro, actual Secretario General de la Organización de los Estados Americanos.
       El nuevo temario
       De acuerdo a lo que detalla Rossi sobre lo que piensa el asesor de Dilma, si se pone a un lado la cuestión venezolana en el primer encuentro con Macri no debería haber sorpresas desagradables. Traducido del lenguaje brasileño al argentino, eso significa que como para el Planalto y para Itamaraty la relación con la Argentina sigue siendo prioritaria, Brasilia buscará desdramatizar los puntos de fricción y tratará de hallar los elementos comunes.
       Hasta ahora Macri y sus voceros económicos plantearon un acercamiento a la Alianza del Pacífico, formada por países que ya tienen firmados acuerdos bilaterales de libre comercio con los Estados Unidos: Chile, Colombia, México, Perú y Costa Rica. Darle un alto perfil al tema tiene su costado ideológico; naturalmente eso supondría una estocada mortal para el Mercosur, una organización que sigue paralizada en disputas bilaterales y que lleva lustros negociando un tratado con la Unión Europea. En la práctica el bloque creado en 1991 se ha transformado en un foro político casi decorativo donde los Líderes insisten en la importancia de la unión de los pueblos del Sur, pero que a la hora de la verdad no avanza hacia una verdadera integración económica o comercial.
        Analistas Neoliberales como Andrés Oppenheimer suelen insistir en que la Alianza del Pacífico sería el factor nuevo y moderno contra el supuesto anacronismo representado por el Mercosur. A diferencia del Mercosur, la Alianza del Pacífico nació en el 2011 como un espacio de confluencias de economías abiertas; el dato más notorio es el que acabamos de apuntar: que todos los países miembros tienen firmados TLC con los Estados Unidos en forma bilateral. Si el Mercosur, aún en su etapa noventista, estaba pensado como un proyecto de integración complejo donde tienen cabida, por ejemplo, la confluencia productiva de la industria automotriz, la administración del comercio y el cuidado de los mercados internos frente a las exportaciones de otras regiones, la Alianza del Pacífico es todo lo contrario: un mecanismo de “integración hacia afuera”, una plataforma internacional para la colocación de productos primarios fuera de la Alianza  y sin ninguna protección para proyectos de industrialización local.
       Pero lo cierto es que, por un lado, son realidades históricas distintas y, por otro lado, en 2014 ya hubo aproximaciones encabezadas justamente por los Cancilleres de ambos bloques. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señaló que la convergencia entre los dos bloques sería un modo útil de avanzar hacia la integración. “Un proceso de integración de características regionales parece, pues, más adecuado a los signos de los tiempos y a las exigencias del cambio estructural en pro de la igualdad en América Latina”, indicó un informe firmado por la Secretaria Ejecutiva Alicia Bárcena. “La gradual convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur podría constituir un catalizador decisivo de ese proceso”. En 2013, el comercio total entre ambos grupos de países alcanzó los 47.400 millones de dólares, con exportaciones de la Alianza del Pacífico al Mercosur de 23.700 millones de dólares, monto muy similar al de las exportaciones del Mercosur a la Alianza del Pacífico.
       Otro punto de la agenda posible entre Macri y Rousseff es un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Según dice Rossi que dice Marco Aurélio, los dos Gobiernos ya están de acuerdo en iniciar tratativas con la UE. Escribe el columnista citando sin textualidad la opinión de García: “Como máximo, Macri tendrá mayor inclinación a concesiones aperturistas pero de todos modos actualmente el problema de la negociación está más del lado Europeo que del Sudamericano”.
       Pero Latinoamérica no  cambiará tanto con Macri©
       Si los argentinos han podido dar un giro de timón hacia la Derecha, ¿por qué no puede hacerlo también el resto de la región? Macri tomó los mandos el pasado 10 de Diciembre, fecha de su juramento constitucional. A partir de ese momento su gestión puede pasar a la historia sin dejar huella, aumentar las incertidumbres actuales o marcar una nueva era. Pero, pase lo que pase, ya le rodean circunstancias inéditas. Es la primera vez desde 1916 –cuando se celebraron las primeras elecciones argentinas por sufragio universal, secreto y masculino– que llega a la Casa Rosada una coalición que representa al Centro-Derecha y a la Derecha. Y es el primer Presidente que no es Radical ni Peronista.
       Los más optimistas creen incluso que el triunfo de Macri abre la puerta a la fundación de una formación política de Derechas capaz de ganar elecciones en Argentina. El PRO (Propuesta Republicana) tiene todavía demasiado poco bagaje –echó a andar en 2005– y el nuevo Jefe del Estado puede ser de enorme ayuda (o no) de cara a los Comicios Legislativos de 2017. En esa cita electoral se comprobará si el triunfo de Macri ha sido o no coyuntural, es decir, si ha sido más el fruto del cansancio de una fórmula basada en el Peronismo que la atracción de los ciudadanos hacia un modelo Neoliberal que busca retirar poderes al Estado. También para entonces sabremos cuánto ha calado en  otros países ese volantazo político.
       "Mirando hacia atrás Macri debe soñar con lo que consiguió el ex-Presidente Carlos Menem: un giro a la derecha rotundo que supo conservar el Poder en dos mandatos. Y tomar en cuenta los finales prematuros de los Presidentes Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, un Radical y un Peronista", escribe con acierto el analista Mario Wainfeld en el periódico Página 12”. Pero sí –repetimos– habrá transformaciones significativas en materia de Política Exterior. Macri anunció durante su campaña electoral que pedirá que Venezuela sea suspendida del Mercosur mediante la aplicación de la cláusula democrática. "Lo que está pasando en Venezuela no tiene que ver con el compromiso que hemos asumido todos los argentinos", ha dicho ya el Presidente electo, citando en concreto "los abusos" del Gobierno de Nicolás Maduro "con los opositores y la libertad de expresión". La cláusula democrática del Mercosur prevé la posibilidad de suspender a un país socio y hasta aplicarle sanciones comerciales o el cierre de fronteras en caso de ruptura del orden democrático. La petición, que no se formalizó en la Cumbre de Presidentes del Mercosur y Estados asociados que se celebró el pasado 21 de Diciembre en Asunción, la Capital de Paraguay, supone la ruptura de facto del eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires. No obstante, era luego muy improbable que triunfase la solicitud de Macri, máxime al celebrarse las Elecciones Legislativas venezolanas el pasado 6 de Diciembre y donde la Oposición obtuvo la mayoría de los escaños, como pronosticaban las encuestas. Pero además, el resto de los países integrantes del Mercosur no está en absoluto por la labor de apoyar semejante puñetazo en la mesa. Empezando por Brasil y terminando por Bolivia. Unos por pragmatismo y otros por lealtad. Por último, habría que destacar que más allá de la evidente sintonía política y hasta personal que tuvieron Chávez y los Kirchner (mucho menos intensa desde que asumió Nicolás Maduro) la cercanía de Buenos Aires con Caracas tuvo también un beneficio económico evidente. Durante los último cinco años, en un contexto internacional muy complejo, donde el saldo comercial argentino disminuyó notoriamente, la balanza comercial con Venezuela parece el sueño de cualquier proyecto Desarrollista: no sólo el intercambio se multiplicó por diez en la última década; Venezuela pasó –en cinco años– de ser el undécimo destino para las exportaciones argentinas a ser el quinto, y entre los productos exportados, además de las consabidas carnes y granos, figuran algunos con valor agregado como medicamentos y bienes industriales.
       Habría que agregar otro dato: EL Secretario de Relaciones Internacionales del PRO, Fulvio Pompeo, dijo que no tenía sentido tener un “Ministerio de Malvinas”, en alusión a la Secretaría de Estado a cargo de Daniel Filmus, dedicada a seguir el tema del reclamo territorial frente a Gran Bretaña. En este sentido, si bien se descarta un cambio abrupto en la posición argentina, también es de esperar un acercamiento con Londres bajándole el tono al conflicto. Incluso más: siguiendo al mismo Funcionario Macrista, la óptica del Gobierno del PRO podría volcarse a una cooperación con los “Kelpers” y su Gobierno local, en función de lograr acuerdos sobre la explotación de recursos. A fin de cuentas, un retorno moderno al esquema de seducción que estuvo vigente durante el Gobierno de Menem. Todas estas modificaciones, tal vez pequeñas individualmente, marcan una clara coherencia ideológica en todos los temas. El Gobierno de Macri parece estar diciendo que tendrá en la Política Exterior un sello de su visión del mundo.
       Pero como ya dijimos más arriba, aunque Washington se frota las manos por el nuevo mapa político Sudamericano, es posible que no haya otra vez relaciones "carnales" con Estados Unidos, tal y como ocurrió en la década de los 90 Menemista del siglo pasado. ¿Por qué? Porque lo que ahora más necesita Argentina es diversificar su oferta internacional y abrirse al exterior para atraer el mayor número de inversiones extranjeras, más allá de las Chinas o las Rusas.
       La llegada de Macri al Poder ha despertado obviamente oleadas de ánimo y esperanza entre los Partidos de Derecha latinoamericanos que ahora se encuentran en la oposición, especialmente los grupos políticos de Venezuela y Bolivia. Todos ellos han recibido la noticia como una bendición divina. Así, la ex-Diputada opositora venezolana, María Corina Machado, declaró: "Gana Argentina, gana Venezuela, gana América Latina, gana la democracia y la libertad". Y para Samuel Doria Medina, quien sueña desde hace 10 años con sustituir al Presidente boliviano, Evo Morales: "El pueblo venció, la democracia ganó, comienza un nuevo tiempo".
       ¿Supone entonces la aparición en escena de Macri un cambio de ciclo? No necesariamente. Ciertos expertos siguen viendo a Argentina como un ejemplo para toda el área. Consideran que los movimientos de Izquierdas que se desarrollaron en los últimos 15 años en Sudamérica imitaron la fórmula Peronista de movilizar a los pobres para luchar por una mayor distribución de la riqueza. De ahí que pronostiquen que este desplazamiento hacia la Derecha que ha ocurrido en Buenos Aires va a ser copiado –como si se tratara de un efecto dominó– por aquellas otras Naciones vecinas con Gobiernos de Izquierdas que precisamente atraviesan momentos muy delicados como consecuencia de la tormenta económica. Pero en un mundo globalizado como el actual, ese seguidismo ya no es válido. La crisis se ha convertido en un fenómeno continental, y afecta a todos, independientemente de la ideología política de cada país. En unos Estados se asiste a la desaceleración del crecimiento; en otros más graves, a la recesión pura y dura. Las etiquetas partidistas han perdido bastante valor. En cualquier caso, no existen recetas mágicas. Cada país debe elaborar la suya propia, teniendo en cuenta sus recursos, su potencial y su pasado. La meta común para América Latina es diseñar una hoja de ruta que genere de nuevo riqueza y empleo, pero sin perder de vista tres elementos esenciales: la integración regional, la igualdad social y la sostenibilidad, entendida ésta como el respeto al medio ambiente. En resumen, Latinoamérica no cambiará tanto con la irrupción de un Presidente Argentino de Derechas.
Colofón: objetivos de la restauración Neo-liberal
      América Latina transita un inicio de 2016 bien diferente a lo acontecido en la región en la última década y media. Mientras algunos analistas hablan de “Restauración Conservadora”, que nosotros preferimos llamarla “Restauración Neoliberal” (porque ése es el objetivo de los más radicalizados), otros ponen el acento en un supuesto “fin de ciclo” de los Gobiernos Post-Neoliberales. La coincidencia entre ambas lecturas es que la época de mayor apogeo de los Gobiernos de “Centro-Izquierda” ha dado paso a otro momento, de mayor convulsión y confrontación entre dos proyectos disímiles, opuestos, de Países y también de Región. Una disputa que, vale la pena repetirlo, no está saldada: sólo Mauricio Macri ha accedido al Gobierno, experiencia que aún no han podido concretar ni Henrique Capriles (Venezuela), ni Aécio Neves (Brasil), ni Mauricio Rodas (Ecuador), ni Samuel Doria Medina (Bolivia). Por ende, aún el “balance” es favorable para las Fuerzas Progresistas del Nacionalismo Desarrollista de Centro-Izquierda (excepto Venezuela que se ha desviado de ese camino y ha ido a un desastre social, político y económico) quienes todavía tienen hegemonía en el mapa global regional.
      En ese contexto, hay dos figuras que tienen una popularidad importante a pesar de los embates de los Medios concentrados de sus Países. Hablamos de Luiz Inácio Lula Da SilvaCristina Fernández de Kirchner, ex-Presidentes de Brasil y Argentina, respectivamente. Ambos se han ido de Planalto y la Casa Rosada con una alta popularidad, como en su momento le sucedió a Michelle Bachelet, quien retornó a la brevedad a la Casa de la Moneda. Es decir: son figuras que aún conservan buenas chances para volver a dirigir los destinos de sus respectivos países. Esta es la razón principal que explica el envalentonamiento de sectores del Poder Económico concentrado en lo referente a estos dos Dirigentes. Y, por ende, un recrudecimiento de los ataques Mediáticos, que pregonan asimismo un avance del ámbito Judicial como denuncia la Revista argentina NOTICIAS en su tapa y artículo: El PACTO. Para que Cristina no vuelva nunca más.El Pacto: los acuerdos que el nuevo Gobierno teje para marginar a Cristina Kirchner. Coincidencias y conversaciones con Moyano, Massa, Magnetto y hasta Scioli. Urtubey y el nuevo PJ. Las causas del Cristinismo en la Justicia. El factor Lorenzetti”. Macri busca blindar su gobernabilidad negociando con el PJ, el Sindicalismo, la Justicia y los Medios. El objetivo es aislar a la ex-Presidenta (17 de Diciembre de 2015).
      En una reciente columna titulada “Apunten a la cabeza” el periodista argentino Horacio Verbitsky alertó sobre el plan del nuevo Gobierno Argentino, encabezado por el ingeniero Mauricio Macri: dar vía libre a sectores de la Justicia influenciados por Olivos para avanzar sobre CFK, buscando asimismo lograr un descrédito público sobre la ex-Presidenta. Para Verbitsky, “el modelo es el de 1955, con la exhibición de vestidos y zapatos en la Residencia Presidencial, las Comisiones Investigadoras que ocuparon el lugar del clausurado Congreso, y la ilusión de borrar al “tirano” depuesto de la memoria popular, presentándolo como un ladrón de los dineros del pueblo”. La analogía con la autodenominada “Revolución Libertadora” (la Fusiladora, para amplios sectores) resulta esclarecedora: ésta no sólo no logró su cometido -erradicar al Peronismo, comenzando por sus símbolos- sino que además convirtió a Perón en mito y leyenda viviente (aunque en el exilio) ante amplios sectores que comenzaron a perder lo logrado en aquella década de Perón. “Detrás de mí vendrán los que bueno me harán” fue la famosa frase del propio Perón, quien retornó triunfador a su País y murió ejerciendo la Presidencia.
      El plan actual cierra (o pretende cerrar, mejor dicho) con un blindaje Mediático inédito sobre el actual Presidente Argentino y sus primeras medidas: devaluación cercana al 60%, masivos despidos en el ámbito Estatal -más de 25 mil, al momento de escribir estas líneas- decenas de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) sobre las más amplias esferas -sin pasar por el Congreso y violando leyes, como sucedió con la LSCA (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual)- un Plan de endeudamiento externo firmado por los propios autores del Megacanje, y una represión a los reclamos como no se ha visto desde la década del `90. Como se ve, una batería de medidas impopulares, cuyo círculo sólo se podría redondear con una Oposición fragmentada, de Líderes dispersos: hacía allí apunta, entonces, el Poder de turno, intentando una ruptura en un Peronismo que debería asimismo confluir (unido) con otros sectores, a fin de intentar volver a la Casa Rosada en el menor tiempo posible.
      En Brasil el panorama es similar, aunque una diferencia sustancial separa a Brasilia de Buenos Aires: aún gobierna allí el Partido de los Trabajadores, quien aparece amenazado por dos vías: hablamos del intento de “impeachment” que pesa sobre Dilma Rousseff -ahora parcialmente aliviada por un freno momentáneo en esta tentativa- y de los planes de avanzar judicialmente sobre el ex-Presidente Lula. En este último punto, hay una similitud con el objetivo que, de acuerdo a Verbitsky, planea Macri. Tanto el Establishment Brasileño como el nuevo Gobierno Argentino saben que, frente a las medidas antipopulares que planean (o ya ejecutan), la única alternativa es descabezar los Liderazgos que aún tienen clamor popular. Tratarán de evitar, a como de lugar, que Lula y CFK se presenten a las Presidenciales de 2018 y 2019. El ex-Líder metalúrgico se ha convertido por ello en tapa permanente de O Globo, Folha do Sao Paulo y O Estado de Sao Paulo, los tres principales Periódicos del país, que buscan erosionar su imagen en forma negativa en el mediano plazo, aún a costa de mentir. Lo mismo sucede con Noticias y Veja, dos Revistas socias que, de uno y otro lado de la frontera arremeten contra estos dos ex-Presidentes.
      ¿Cuál es el temor principal de la Derecha regional Neoliberal? Que el supuesto “fin de ciclo” no se verifique en otros países. Que pase rápido la “primavera” que para estas fuerzas supone la seguidilla Argentina-Venezuela. Que pueda suceder lo de Sebastián Piñera y Michelle Bachelet en Chile. La elección de Bolivia, entonces, tendrá inédita atención continental para ser un referéndum local: un triunfo de Evo quebraría la novedosa racha, mientras una derrota completaría la trilogía Neoliberal. Por ello la Derecha Regional apunta a “cortar” las cabezas de CFK y Lula: ve en ellos, ni más ni menos, la posibilidad de recomposición del ciclo de cambios abierto en la región hace una década y media. Habrá que ver la intensidad y los tiempos. Y el tiro puede salir por la culata, como advierte el Asesor Jaime Durán Barba quien pone paños fríos a la idea analizando la propia historia del Peronismo y su vitalidad influyente en millones de trabajadores. Pero la decisión está tomada: van por la cabeza de Lula y Cristina.--
FUENTES: Juan Manuel Karg; Dr. Alberto Hutschenreuter; RT Noticias; Página 12; Le Monde Diplomatique; Revista NOTICIAS; La Nación; Clarín; The Guardian; Reportes de AFP; Reuter; CNN y Prensa Internacional en general.--


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