domingo, 1 de mayo de 2016

ENDEUDAMIENTO

EL ENDEUDAMIENTO PARAGUAYO Y LA EXPERIENCIA ARGENTINA
La idea de una Justicia que defiende a las Empresas y a los Bancos frente al Estado. La mayoría de los integrantes del Gabinete tanto en Paraguay como en la Argentina actual son Ejecutivos de Grandes Empresas y Bancos. No han sido formados en la gestión del Estado como expresión de los intereses del conjunto. Entienden más los intereses de las Empresas y los Bancos, que muchas veces son limitados por normativas Estatales. Por eso entienden más los argumentos de los “buitres” que los del Estado argentino. Para ellos el fallo de Griesa representa como un símbolo, un freno a los desmanes de un Aparato Estatal que perjudica a los privados. Argentina estaba obligada por el fallo injusto de un Juez Municipal Norteamericano que favoreció a los “fondos buitre” a contrapelo de la tradición y la práctica internacional en situaciones similares y en contra de las normativas sobre procesos de quiebra que rigen en todos los países, incluyendo a los Estados Unidos. Presentar como alivio o alegría el pago, hacerlo con una urgencia inusitada sin amagar siquiera una negociación para mejorar las condiciones, forma parte de una concepción ideológica que los acerca más a los intereses de los fondos de inversión más usureros que litigan contra Argentina que a los intereses del Estado argentino. Para ellos es alivio y alegría porque implica también reabrir el negocio de la deuda que desde 2001 estaba muy limitado y que enriquece al mundo de los Bancos con el que están relacionados. Es el mundo del cual ellos decían que Argentina estaba aislada, como si se tratara de todo el mundo o del único posible. Para el argentino común se trata de un recorrido que ya hizo, se abre un horizonte difícil. Si mira hacia atrás en su propia experiencia, tiene más motivos para alarmarse que para alegrarse. De un lado la crisis del 2001, el default y el infierno desatado por una deuda descontrolada. Del otro lado este alivio, e incluso alegría del Gobierno Macrista, virtual o parcialmente verdadera porque, al pagarles a los “fondos buitre” Argentina podrá tomar deuda nuevamente. Un país fundido por la deuda y un país que se alegra porque vuelve a endeudarse. Parecieran dos países diferentes, pero es el mismo.
Es el mismo país el que sufrió y el que ahora se alegra porque va a volver a sufrir. Es absurdo. No tiene sentido desde la experiencia real. Hay un sentido que debería asentarse y consolidarse en esa experiencia durísima. Pero hay otro sentido que lo contrapone y que tiene la fuerza insólita para desdibujar de la memoria colectiva esa experiencia tan dura. A veces el resultado de esa confrontación de sentidos es la unanimidad por uno de ellos, como sucede en las guerras. A veces simplemente es el desbalance: uno de ellos logra más aceptación que el otro y se convierte en dominante. El otro pasa al territorio de lo resistencial hasta desaparecer o recuperarse.
El endeudamiento como está planteado por el Gobierno Macrista, que en pocos días está tomando deuda por 20 mil millones de dólares para pagar deuda y que espera colocar otros 50 mil millones en los meses que vienen, puede ser la ruina para el país. Implicará el derrumbe de la pequeña y mediana Industria que ya tiene problemas graves; la pérdida de millones de puestos de trabajo, que ya en pocos meses suman más de cien mil, y la caída de los salarios, que ya sobrellevan una inflación del 40 por ciento y una devaluación del 60 por ciento además del “tarifazo” (aumento de 300% de agua, luz, electricidad, transporte). Lo mismo puede ocurrir en Paraguay a raíz del “bicicleteo” de las nuevas deudas con bonos soberanos.-


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